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Y mientras tanto seguimos entretenidos en nuestra Galaxia (STSJ MADRID 8.6.2018)



Mientras se decide si hay o no que imprimir y si hay o no que transcribir lo que está grabado en los sistemas informáticos y audiovisuales de los que disponemos en Justicia y, sin solución de continuidad, en unidad de acto (o sea el mismo día) y con testimonio al efecto, se reclama a la empresa de la manzana mordida porque el último artefacto adquirido no salta solo al enchufe para cargarse la baterías; y con idéntico lapso temporal (ninguno) hace tiempo que he desistido de explicarle a cualquier persona ajena a la casa que en esta Galaxia (la nuestra) vale más el papel escrito o transcrito que cualquier grabación, no sería mala idea que ya que hay que quedarse en el siglo XX para lo que interesa podríamos (deberíamos) volver a las casetes de TDK y al ceremonial completo. 

Pero no nos ocupa lo de que el papel lo aguanta todo (y más la mentira o la media verdad) si no del entretenimiento característico de nuestra Galaxia, en la que se celebra la recuperación de días y más días y más días y más días de asuntos propios mientras el sueldo no sube (y de hecho ha menguado y comparen nóminas, porque no me refiero al poder adquisitivo) y, en la que periódicamente las Salas de los Tribunales Superiores de Justicia y la Tercera del Tribunal Supremo publican sentencias sobre los apasionantes conflictos que ocupan a sus habitantes (los de Galaxia, por si se han perdido, que hoy estoy especialmente lírico). 

La STSJ MADRID, Sala de lo Contencioso, Sección 7ª, de 8 de junio de 2018 (ECLI:ES:TSJM:2018:7612) estimando el recurso de apelación interpuesto por la Secretaría de Coordinación Provincial del Tribunal Superior de Justicia de Madrid confirma el Acuerdo de 18 de enero de 2016 del Secretario Coordinador Provincial de Madrid, desestimatorio del recurso de alzada interpuesto por dos Funcionarios del Cuerpo de Auxilio Judicial contra el Acuerdo verbal de 13 de noviembre de 2015 de la Letrada de la Administración de Justicia de un Juzgado de Instrucción de Madrid. 

Y ¿cuál fue el acuerdo verbal en cuestión? En el informe elaborado por la Letrada autora de la orden verbal se explica que estando el Juzgado en funciones de Guardia de Diligencias, lo que se ordenó no fue que los funcionarios del Cuerpo de Auxilio transcribieran en el ordenador las comparecencias "apud acta", pues existe en el juzgado de diligencias un aparato lector que recoge los datos necesarios para la realización del acto, cuando el que se presenta aporta la documentación en la que aparece un código de barras que permite la identificación del sujeto, de la causa y del juzgado ordenante y en el caso de no aportar tal documento, existen unos modelos o impresos ad hoc en el juzgado que se rellenan a mano. Se trata, afirma la Letrada, de una mera función mecánica que considera que deben realizar los funcionarios del cuerpo de auxilio judicial, como función auxiliar de la actividad del Juzgado. Esta ha sido una función desarrollada por los miembros del Cuerpo de Auxilio de forma pacífica e indiscutida, mientras han prestado servicios en este Juzgado. 

Dice la Sentencia que de la lectura del expediente, y de la propia demanda, se evidencia que lo que genéricamente denominan "comparecencia apud acta" es en realidad una presentación ante el Juzgado que han de realizar aquellos investigados sujetos a la obligación de comparecencia periódica. El demandante pretendió establecer similitudes entre esta presentación y la comparecencia apud acta para otorgar representación procesal, pero ambas tienen muy distinta naturaleza, pues en la presentación periódica el interesado no está confiriendo su representación (ni por lo tanto tiene que ser informado de los derechos y obligaciones que asume como representado, ni es precisa la certeza de la fe pública sobre el contenido y extensión del apoderamiento) ni se trata de recoger manifestaciones del compareciente que surtan efecto en un procedimiento o supongan el cumplimiento de un trámite procesal. Se trata de una presentación física cuya principal finalidad es simplemente la de comprobar que dichas personas se mantienen localizables, y la principal misión del funcionario que la lleva a cabo es la de controlar la identidad del presentante. 

En su demanda indica el actor que su discrepancia en realidad no viene dada por el tener que utilizar herramientas informáticas o un lector óptico, sino por la finalidad de dicha utilización, que sería la de documentar una comparecencia apud acta, lo que conllevaba comprobar la identidad del compareciente, para evitar suplantaciones, comprobación de la fecha en la que debía comparecer y su cotejo con la acordada, comprobación de la vigencia de la dirección domiciliaria. 

Todas estas tareas son ciertamente más mecánicas que de gestión o tramitación, y en su mayor parte son típicamente propias del Cuerpo de Auxilio. Efectivamente como desarrollo de su función de realizar notificaciones o incluso de velar por las condiciones de utilización de las salas de vistas y mantener el orden en las mismas, y en general por su función de auxilio judicial, típicamente son los funcionarios de este Cuerpo los encargados de comprobar la identidad de las personas (ya sean destinatarios de notificaciones en actos de comunicación, o en general personas que han de intervenir en una vista, de quienes usualmente son los encargados de comprobar su identidad, sin perjuicio de que luego sea el Letrado de Administración de Justicia quien firme el acta, si esta es necesaria). Ninguna diferencia material existe entre recabar la documentación de un testigo o un perito que ha de intervenir en una vista, para comprobar que es el efectivamente llamado, o de un notificado, y la comprobación de identidad de quien cumple una obligación de presentación quincenal

En definitiva el art. 478 LOPJ recoge las funciones que corresponden al Cuerpo de Auxilio Judicial y ningún precepto legal determina que los funcionarios de dicho Cuerpo únicamente puedan desarrollar las labores más simples exentas de cualquier complejidad, o que no puedan utilizar medios técnicos o informáticos y en este sentido ya se pronunció esta Sala en sentencia de la Sección 3ª de 28 de junio de 2010, nº 549/2010, rec. 4273/2008. 

No sé si lo he escrito antes, pero por si acaso, no saben la satisfacción que me invade por la recuperación de días y más días y más días y más días y más días y más días de asuntos propios mientras el sueldo no sube, sino que baja y evitaré mirarme al espejo para no ver la cara de tonto que se me queda después de la antecitada satisfacción.

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