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Conciliación y prescripción: ¿una deficiente solución? (STS. 20-7-2017)


La STS, Sala 1ª de 20 de julio de 2017 (ECLI:ES:TS:2017:3022) analiza el asunto de la prescripción del acto de conciliación, única finalidad pasada, presente y por desgracia futura, por la que se siguen presentando estas demandas, pese a la Ley 15/15 y al escaso esmero del Legislador en que los Juzgados sigan haciendo una competencia más que desleal a Correos o a cualquier empresa de paquetería.

Nos interesa el siguiente relato:


3.- La audiencia, para el cómputo del plazo de prescripción de un año, tiene en cuenta los siguientes hechos: 
(i) La demanda se presentó el día 27 de mayo de 2013. 
(ii) El día 3 de junio de 2011 el actor presentó frente a la demandada demanda de conciliación, que se celebró sin avenencia el 21 de junio de 2011. 
(iii) El día 3 de mayo de 2012 presentó nueva demanda de conciliación. 
(iv) El 16 de mayo de 2013 remitió el actor a la demandada burofax en reclamación de daños. 
Con tales hechos concluye la audiencia que, desde que se presentó la demanda de conciliación, que fue admitida, el 3 de mayo de 2012 hasta la fecha de la remisión del burofax el día 16 de mayo de 2013 y, desde luego, hasta la fecha de presentación de la demanda el 27 de mayo de 2013, había transcurrido en exceso el plazo de prescripción.

Cinco actos de conciliación presentó otro ciudadano con la oportuna asistencia letrada, que refirió en la sexta, con el propósito, faltaría, de llegar a un acuerdo (supongo que por cansancio del citado o emplazado) así que por dos requerimientos, que no conciliaciones, tampoco vamos a discutir, pero claro, cuando vamos apurando plazos corremos el riesgo de un pronunciamiento contrario y en este caso los órganos de la instancia y la apelación apreciaron la prescripción. 

Prescripción que nos importa en su relación con el art.143 LJV y a su reinicio, pues la Sentencia del Tribunal Supremo dice esto:


En concreto, la última sentencia citada 669/2007, de 12 de junio , afirma que «El acto de conciliación instado por los actores-recurridos contra los demandados se celebró «sin avenencia» el día 14 de enero de 1994 y a partir de ese momento pudo ejercitarse nuevamente la acción de reclamación nacida desde el momento de la producción del hecho causante del daño, ya que para los actores resultaba evidente que la conciliación no había producido convenio o acuerdo alguno y que, por tanto, les quedaba como única salida la formulación de la demanda para la obtención de sus pretensiones resarcitorias
Más adelante concluye que «de conformidad con lo establecido en el artículo 479 de la anterior Ley de Enjuiciamiento Civil, la presentación con ulterior admisión de la petición de conciliación interrumpirá la prescripción, pero el plazo legal de la misma comienza a correr de nuevo inexorablemente desde que el acto se da por terminado sin efecto al no haberse logrado avenencia» 
Tal doctrina, clara y sin fisuras, según se recoge, ha tenido su plasmación en el art. 143 de la Ley 15/2015, de 2 de julio, de Jurisdicción Voluntaria, que afirma, en su párrafo segundo, que «el plazo para la prescripción volverá a computarse desde que recaiga decreto del Secretario Judicial o auto del Juez de Paz poniendo término al expediente».

Y a mi entender poco tiene que ver el art. 479 LEC 1881 con el novedoso art.143 LJV 15/15 por dos razones: 

(i) la celebración del acto no puede ser equivalente al dictado del Decreto, ni este, probablemente, se dicte en la fecha de aquel y 

(ii) el Decreto podría recurrirse en revisión y luego en apelación (art. 20 LJV) con lo que el reinicio del cómputo nos llevaría al debate de la firmeza de una resolución perfectamente prescindible en el caso del art. 143 LJV.

Quizá sean ganas de marear la tutela judicial, pero después de un siglo y algo más, la famosa conciliación merecía mejor suerte, más innovación, menos copia de la legislación derogada que fue un fracaso y algo de claridad procesal.

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