Sobre el incendio en la Ciudad de la Justicia de Valencia, despropósito y final (ii).

No, sí una bomba nuclear no ha caído, pero de la existencia o no de elementos radioactivos en la llamada Ciudad de la Justicia de Valencia no pondría la mano en ningún sitio porque, como no podía ser de otra forma, nos hemos tenido que volver a casa esta mañana. Final lógico si se tiene en cuenta que la orden de abrir la sede se dio oficialmente después de las nueve de la noche del martes y por unos informes sobre la calidad del aire. 

¿Calidad del aire? El lunes por la mañana los únicos órganos afectados, según la Consejería de Justicia, eran los Juzgados de Primera Instancia números 1 a 4, en los que según el periodismo objetivo, imparcial, independiente y bien informado y las redes sociales, se tramitan las causas de corrupción contra el PP y uno, quien redacta, que es un mal pensado no acertaba a comprender: si hubo humo, mucho y asciende y, los bomberos apagaron el incendio el domingo y fueron a refrescar el lunes, además de los Juzgados de Primera Instancia números 1 a 4 deberían estar afectados, por el agua o el producto químico que se empleara, los Juzgados vecinos del piso inferior (cuatro de familia) y, por el humo los del piso superior (otros cuatro de Primera Instancia). 

Y efectivamente mientras se insistía en que no había sido para tanto, la orden de apertura del edificio excluyó a todos los Juzgados que se encontraban en la zona del incendio: Juzgados de Primera Instancia 1, 2, 3 y 4 (2º piso) 5, 6, 7 y 10 (3º piso), 16,17,18 y 19 (4º piso) 25 y 27 y Contencioso 9 y 10 (5º piso) y Juzgados de Familia 8,9,24 y 26 (1º piso). 

La prohibición de acceso no sorprendió, acostumbrados como estamos a una gestión que solo acierta cuando rectifica; solo rectifica cuando hay dinero y como este parece llegar en los Galeones de la Casa de la Contratación de Sevilla y después de catorce años la sensación de toreo con picadores es intensa, basta o, en este caso, bastó que nos aseguraran que no era para tanto para pensar todo lo contrario. 

¿Calidad del aire? Esta mañana a las 7.30 horas la refrigeración funcionaba perfectamente y mientras en el lado del edificio que da al sol -en el que se produce un efecto lupa que parece estar solucionándose catorce años después de la inauguración de la sede- y la gente comenzaba a ponerse chaquetas y pañuelos varios, en el lado en el que no había caído ninguna bomba atómica, el olor era muy perceptible, desagradable y en los Juzgados de lo Social, que son los vecinos de la siguiente zona (la azul) los expedientes tenían restos del incendio. De hecho y según avanzaba el día el olor a quemado se había extendido y llegaba a Juzgados muy alejados del foco.
No sé si hay o no partículas radioactivas en el aire, pero tampoco a qué venía la prisa, ni la necesidad de transmitir la información de que no había pasado nada o casi nada y, también ignoro a qué calidad del aire nos referimos porque uno que, por necesidad, se ha vuelto especialista en refrigeración, le gustaría saber si se limpiaron los filtros de las enfriadoras que se han puesto a funcionar esta mañana y, si estas han tenido o no algo que ver en el despropósito del abrimos, cerramos y ya veremos. 

Cuando nos han dado la orden de evacuar, la refrigeración había dejado de funcionar, el efecto lupa volvía por sus lares – veinticinco grados y subiendo- y el olor a quemado había llegado a la cuarta planta en el lado contrario al del incendio. Olor que por lo demás, no precisa nada, pues la irritación de ojos es algo frecuente por el ambiente y, habitual el uso de colirios o de soluciones fisiológicas. Súmese a ello que cada vez que aparece un técnico de mantenimiento nuevo y se le interroga – cuando nos hacemos viejos perdemos la poca vergüenza que nos queda y esta mañana se ha producido ese interrogatorio- reconoce que si le cuentan el estado de lo que sea no se lo hubiera creído y, que años y años de abandono no se solucionan en tres semanas. 

Así que no se sí será o no para tanto y tampoco si hay o no partículas radioactivas – no soy técnico y cuando escribo de lo que no sé me limito a copiar de una fuente reconocida y a citarla-, pero nos estamos haciendo viejos y la sensación del toreo con picadores se evita diciendo la verdad, sea mala, buena o regular; fea costumbre que no se practica en estas tierras y que evitaría, a buen seguro, más de un despropósito.

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