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Una regla de tres en la oficina judicial de la Comunidad Valenciana (I)


No sé si lo saben, pero se lo cuento. En la Comunidad Valenciana se han empeñado en clavar la nueva oficina judicial en la Administración de la Administración de Justicia a golpe de publicaciones en el Diario Oficial de la Comunidad Autónoma y salga el sol o se ponga por donde tenga a bien, resulta que con un sistema informático que no va ni con carbón – quizá con carbón habría alguna posibilidad-; tirando cada Juzgado de los modelitos que entiende más oportuno, porque desde el famoso volcado informático del año 2010 todo el mundo se ha puesto de perfil en este asunto– y eso que casí no se han publicado leyes, decretos y órdenes en el BOE desde el año 2010- y siendo, creo, la única Comunidad Autónoma que no permite, porque no puede, las comunicaciones electrónicas con los profesionales, resulta que tirando de una regla de tres un Letrado de la Administración de Justicia se queda con tres Juzgados y el resto a mogollón, permítanme el vocablo, a ejecutar o, a pasearse, porque en Valencia capital habrá más de segundo que de lo primero. 

Digo lo de pasearse porque en ese estupendo edificio que padecemos, nadie ha tenido a bien explicar cómo transitaran los expedientes desde los Juzgados, perdón las UPAD´S, a los Servicios de Ordenación del Proceso y de Ejecución; comentario que viene a cuento porque en el año del Señor que vivimos no se ha solucionado el asuntillo del archivo de cada órgano judicial y los cientos de coleccionables de cartón que produce anualmente y, va a ser un no parar de reír o llorar si a ese tránsito desde el sótano y el garaje, hay que sumar otro interno en el edificio entre las UPADS, los SCOP, los SCEJ y los demás acrónimos que se nos ocurran. Quizá el director de pista de algún gran aeropuerto o estación de tren pudiera controlar la situación, pero le costará. 

Y supongo que como en todas las ocasiones que han precedido en esto de la reforma de la Justicia y su destino en lo universal, la regla de tres para el Letrado de la Administración de Justicia será a coste cero, gratuita o, como decían los clásicos: por la cara. Estupendo panorama porque si con un Juzgado, perdón UPAD, en la Primera Instancia ya vas con la lengua fuera de la boca a días alternos, con el triple de trabajo y sin patines – supongo que también nos los tendremos que comprar- ignoró como será posible mantener el equilibrio físico y procesal. Perdón, que no se me olvide: como los Letrados ya no tenemos que entrar en Sala, tenemos tiempo para todo; hasta para aprender a patinar, añado. 

No se trata solo que ninguna gran capital haya puesto en marcha esto de la nueva oficina judicial –ni una, oiga- y que como todo el mundo sabe los experimentos se deben hacer con gaseosa, sino que no tenemos un solo dato, ni uno, que justifique la regla de tres en los respectivos órdenes jurisdiccionales y, menos cuando pretende montarse en un ale-hop un Servicio de Ejecución creado ex novo y al mismo tiempo de la nada, con plantilla reducida que no se sabe de dónde sale y con los Letrados sobrantes de las UPAD. 

En la Justicia Española los especialistas en hacer rascacielos por los tejados o, transatlánticos a pedales son legión y uno, la verdad, comienza a cansarse de esta clase de ingeniería, porque como hay varios mandos en plaza – habitualmente peleados, faltaría más- y todos con ganas de inmortalizarse, hemos llegado a un punto en el que el único sitio seguro para aguardar la próxima y definitiva reforma de la justicia se encuentra debajo de la mesa del despacho.

Comentarios

  1. Muy ocurrente la fotografía...Upside down...La que se nos viene encima.

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