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Temeridad y cuantía a efectos de costas (ATS, 17-6-2015).


Pese a la reiteración con la que se discuten en el proceso extremos que no suscitan ninguna duda, tal práctica, de la que no se salva el Tribunal Supremo, permite que de vez en cuando tengamos algún pronunciamiento de dicho órgano sobre particulares de la Ley que quitan mucho tiempo en los órganos de la instancia. Si quiera sea por puro egoísmo procesal la cita a determinada resolución del alto tribunal suele evitar algún recurso. 

Pues bien en esa línea el ATS, Sala Especial de 17 de Junio de 2015 (Roj: ATS 4599/2015) resolviendo un recurso de revisión contra el Decreto del Sr. Secretario de Gobierno, como Secretario Judicial de la Sala, insistió en dos extremos que la Ley de Enjuiciamiento Civil regula con una claridad que suele olvidarse, por razones que se me escapan: 

Tenemos: 

(i) La declaración de temeridad a los efectos de no aplicar el límite del tercio contemplado en el art. 394.3 LEC debe ser expresa. Esto es, la temeridad en el proceso aparece como la conducta de la persona que, sabiendo o debiendo saber su falta de razón o de fundamentos jurídicos para litigar, promueve un procedimiento, una oposición o un recurso abusando de la jurisdicción. La temeridad es un concepto que se anuda a la condena en costas. Y así ocurre: 

1. En el art. 32.5 LEC, cuando se excluyen de la condena en costas los gastos de abogado y procurador en supuestos de intervención no preceptiva, « [...]salvo que el Tribunal aprecie temeridad en la conducta del condenado [...] ». 

2. También en el art. 394.2 LEC, cuando, en caso de estimaciones parciales, se excepcionan de la regla general de no imposición de costas los supuestos en que hubiera «méritos para imponerlas a una de ellas por haber litigado con temeridad ». 

3. Por último, también en el art. 394.3 LEC, que, partiendo de la regla de la condena en costas al litigante vencido, añade una penalización especial consistente en que las mismas puedan superar, en el caso de los abogados y demás profesionales no sujetos a arancel, la tercera parte de la cuantía del proceso por cada uno de los litigantes. 

De estas consideraciones se pone de manifiesto que para que operen las especiales sanciones relacionadas con las costas anudadas a la temeridad es necesario que el tribunal, razonándolo debidamente (STS, Sala 1ª, de 6 de junio de 2007, rec. 799/2000), haga un especial pronunciamiento al respecto, apreciando la concurrencia de temeridad, como excepción que, en cada caso, permite o bien imponer las costas o bien no entender aplicable el límite legal. 

Doctrina que por cierto, es aplicable al ya citado art. 32 LEC respecto al domicilio de la parte defendida o representada, de tal modo que sin pronunciamiento expreso en la sentencia no cabrá luego suplir la omisión en la tasación de costas. 

(ii) La cuantía del proceso se fija por el demandante y de no hacerlo habrá de entenderse que el procedimiento no tendrá cuantía determinada o determinable conforme a las reglas contenidas en el art. 251 LEC, considerándose de cuantía inestimable. Siendo así, de conformidad con lo dispuesto en el art. 394.3 LEC, habrá de valorarse en 18.000 euros la cuantía del procedimiento a los solos efectos de aplicar el límite del tercio a que se refiere el precepto.

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