En Valencia el expediente judicial digital seguirá siendo manual y con grapas.


Este pasado viernes mientras quien redacta asistía a unas jornadas de formación del Colegio de Procuradores de Valencia, recibió un correo electrónico que se leyó a la numerosa concurrencia en el que se informaba que la Comunidad Valenciana quedaba al margen del presunto salto tecnológico de las Leyes 42/2015 y 18/2011 (esta última solo publicada, nada conocida y reiteradamente incumplida) y que, por lo tanto, seguiremos tirando de papel sellado en los Decanatos, grapa china de va y viene o fastener cortante, carpeta rotulada y papel reciclado. 

Otro de los ponentes, compañero destinado en otra Comunidad Autónoma, no daba crédito a la alegría de los asistentes – o, si lo prefieren, a su tranquilidad o a su sosiego- y eso pese a que el portátil que estaba utilizando se había colgado en varias ocasiones en un edifico (la famosísima Ciudad de la Justicia de Valencia) en el que a las siete de tarde de un viernes únicamente tendría funcionando en red los ordenadores del Juzgado de guardia. Y aun así eso se colgó y lo hizo en varias ocasiones. La sorpresa tenía su explicación: en otra Galaxia, perdón, en otras Comunidades Autónomas (la mayoría) Lexnet ya se usa como medio de presentación de escritos, Arconte (con lo que se graban los juicios) no se utiliza y Cicerone (con lo que se redacta) nadie sabe lo que es fuera de los límites de la Comunidad Valenciana; ni tampoco lo padece. 

Aclarada la sorpresa, explicaré lo del sosiego. Valencia puede tirar de sello de lacre y de ordenadores en modo de máquina de escribir hasta que se acabe el mundo (que camino llevamos), pero si el resto de la humanidad no lo hace alguien tendrá que decirlo, porque lo de ponerse estupendo con eso de la obligatoriedad es muy tentador y más cuando lo afirma una Ley. Así que a la declaración institucional de la Consejería de Justicia del día 16 de diciembre, siguió una comunicación posterior del Consejo del Poder Judicial de 18 de diciembre, en los mismos términos: nada entrará en vigor porque no hay nada con que hacerlo. 

Y quizá se pregunten por que no hay nada. No lo hagan y menos aún, no se quejen de la falta de medios. En España se ha tirado dinero por todas las Administraciones y no se ha tirado con pólvora de Rey, no, se han construido yates de recreo como motores atómicos y ahora cuando ni tan siquiera tenemos dos euros para un petardo es que cuando nos toca entrar en guerra o, mejor dicho, rendirnos. Pagamos ahora la idiotez de poner una unidad judicial al lado de cada supermercado, que han practicado todos los Gobiernos menos el actual por falta de metálico o, de construir enormes edificios de dudoso gusto y discutible eficacia, pero que exigían nulo esfuerzo intelectual, pues para lo primero bastaba echar mano al Boletín Oficial del Estado y para lo segundo sacar a concurso el proyecto y dejar el trabajo en manos de los arquitectos y todos los gremios que iban detrás. 

Pero claro, cualquiera hace nada, porque si realmente en algún momento se redactara un Plan de reforma de la Justicia Española no nos iba a gustar a ninguno (comenzando por la imposibilidad de colocar un Juzgado al lado de cada supermercado) y en el fondo, reconozcámoslo, nos encanta quejarnos.

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