15 julio 2015

Más de cuatrocientos años nos contemplan (1532-2015).




En las Cortes castellano-leonesas celebradas en Segovia en 1532, petición V:
Cita:

Otrosy, porque ay muchos pleitos antiguos que nunca se fenecen ni acaban porque con cautelas de los reos, con artículos immergentes e incidentes se abren muchas veces las conclusiones, y ay pleitos de veinte y treinta años, con color que ay otros mas antiguos y la conclusión aunque los tales pleitos no se siguen de que los oidores algunas veces toman o pueden tomar ocasión para ver los pleitos que ellos quieren y no otros.

Y en la XXV:
Cita:

Porque aunque vuestra Majestad tiene proueydo en estos sus reinos de mucho número de jueces, han creído y creen tanto siempre los pleitos que no se pueden determinar con aquella brevedad que convenía; de lo cual resulta tan grandes gastos, costas y trabajos a los litigantes que acaece muchas veces que cada una de las partes ha gastado mucho mas se debe sentir es que todo el tiempo que duran los pleitos dura el rencor y pasión en que comúnmente se suelen seguir entre las personas que tratan los dichos pleitos.

Diego BRETON DE SIMANCAS, Oidor de la Chancillería de Valladolid entre 1548 e 1585 recuerda un invierno especialmente trabajoso:
Cita:

Acordamos los cuatro presidentes de Salas de despedir los de pleitos grandes hasta después de Pascua y despachar con diligencia los otros; y fue así, que en 27 días pronunciamos 432 sentencias definitivas, las cuales yo conté, porque presidía en la sala de Audiencia, y los autos no pude contar, por ser innumerables, que suelen siempre ser tres tantos y cuatro tantos que las sentencia

La estadística respecto de una clase determinada de pleitos, los de villa (reservados para casos valorados entre 1.000 a 4.000 ducados) indican un total de 2584 pleitos en 1560 y, en 1580 se registraron 3238, y en 1594 3.880. La chancillería real de Valladolid que tenía bajo su jurisdicción a unos cuatro millones de personas recibía hacia fines del XVI cerca de 7.000 pleitos al año, mientras que en la misma época en Inglaterra el Tribunal de la Chancillería sólo recibía unos 500. La litigiosidad se extendía desde el rey pasando por los nobles, clérigos, campesinos, ciudades, etc., llegándose a decir que hasta los pobres litigaban para lo que vendían sus capas a fin de poder pagar los honorarios que, ilegalmente, les cobrara el abogado de pobres

Se buscaron distintas soluciones para disminuir las causas y reducir los asuntos pendientes, destacando: el incremento del depósito que se exigía a los apelantes, y, la sustitución del proceso por el arbitraje, como recogen los estatutos del consulado de Burgos ("porque sabíamos que los pleitos que se movían entre los mercaderes, nunca se concluyan ni fenecían, porque se presentaban escritos o libelos de letrados por manera que por mal pleito que fuese y lo sostenían los letrados: de manera que los hacían inmortales; y que de esto se causara que los unos mercaderes tenían poca confianza de los otros; y los otros de los otros"). Las Cortes solicitaron el establecimiento en cada ciudad de conciliadores cuyo trabajo sería convenir y concertar a "cualesquier personas de cualquier calidad que sean que en tal pueblo" "tuvieron pleitos y diferencia", y ello, porque los pleitos son tantos "que non se podrían decir; solamente vaste que destruyen las ánimas, y trabajan y envejecen los cuerpos, y pierden las haciendas". 

Hemos avanzado mucho en 400 años pero con educación y más medios, seguro, pero seguro que esto se soluciona, porque como todos sabemos el problema de la Justicia en España es siempre la educación, la falta de medios y, por supuesto, la justicia gratuita.

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