30 junio 2015

Comunicado desequilibrado sobre el desacoplamiento de los dineros judiciales (ii)


Leyendo los comunicados de las asociaciones del ramo, a las que no doy publicidad por un elemental principio de reciprocidad (pueden pinchar aquí y aquí), no solo he llegado a la palmaria conclusión que habitamos mundos distintos, sino galaxias diferentes, lo que me lleva sin solución de continuidad a evitar quejas, lamentos y lloros varios, que dan una impresión completamente errónea de la Administración de la Administración de la Justicia y de sus plataformas estables, testadas previamente por no se sabe quién o, en qué lugar se enamoró. 

No volveré en ninguna otra ocasión sobre el asunto de la Cuenta de Consignaciones, que funcionaba de la leche (perdonen la expresión, pero comparaba esa aplicación con el resto de las patatas que habitan mi ordenador) hasta que salió huyendo por la ventana perseguida por el marido cornudo (desacoplamiento) y desde ese lunes 22 de junio de 2015, pérdida las esperanza de encontrarla, deberemos reconocer que la cosa ha quedado ya en manos de Paco Lobaton o de ACME, sociedad multiservicios de comprobada eficacia con dibujos animados y que quizá, solo digo, que quizá, podría hacer desaparecer ese horrible color rojo de la pantalla de inicio de la famosa aplicación estabilizada y testada por no se sabe quién o, en qué lugar se enamoró. 

Pensaran ustedes que me conformo con el cambio de color y aciertan. Lo del servicio público se lo dejo a todos los que salvan el mundo colgados de una barra o detrás de una pancarta y sin perjuicio de reconocer que comparto plenamente el principio que rige la innovación en justicia (si funciona algo, estropéalo), convendría cierta moderación en el estropicio y democratizar el despropósito. 

Me explico. Si en civil hay que volver a introducir todas las cuentas bancarias a las que se hacían las transferencias periódicas (la aplicación no recupera esos datos); no se pueden transferir los depósitos perdidos en los recursos y hay que volver a reenviar los embargos masivos de cuentas; en penal, no se puede transferir a la cuenta del tesoro del dinero decomisado por drogas y en las oficinas del Santander no se puede pagar los mandamientos en efectivo, habría que montar un video explicativo, estabilizado y previamente testado por el que se enamoró para que mediante el sistema de piedra, papel y tijera, vayamos implantando el sistema en la Agencia Estatal de la Administración Tributaria y en la Tesorería General de la Seguridad Social, acordándose con su resultado lo procedente.

A ver si hay valor, aunque los cementerios estén llenos de héroes. ¿Verdad que es apasionante escribir sobre Derecho o sobre algo que se le parece?.

24 junio 2015

No termino ver las bondades de la cuenta desacoplada.


Define el diccionario de la RAE desacoplar como separar lo que estaba acoplado y acoplar (del latín. copulāre 'juntar') como: (1) en carpintería y otros oficios, unir entre sí dos piezas o cuerpos de modo que ajusten exactamente; (2) ajustar una pieza al sitio donde deba colocarse; (3) unir o parear dos animales para yunta o tronco; (4) procurar la unión sexual de los animales; (5) ajustar o unir entre sí a las personas que estaban discordes, o las cosas en que había alguna discrepancia; (6) encontrar acomodo u ocupación para una persona, emplearla en algún trabajo; (7) agrupar dos aparatos, piezas o sistemas, de manera que su funcionamiento combinado produzca el resultado conveniente; (8) unir, agregar uno o varios vehículos a otro que los remolca y (9) dicho de una persona: unirse a otra o a varias, para hacer algo coordinadamente. 

Leídas las acepciones poco tienen que ver, parece, con la cuenta de depósitos y de consignaciones judiciales que aunque se desacopló el pasado fin de semana, según video informativo de cinco minutos que no explicaba nada, hizo algo más y me da la impresión que nos encontramos ante la acepción (4) y ante el amante que sale por la ventana después de haber sido sorprendido o sorprendida, en actitud impropia por el cónyuge y la conyuga, que se siente molesto y molesta por dos protuberancias en la frente; o sea, en latín del vulgo, lo del desacoplamiento ha debido consistir en salir corriendo dejando detrás la ropa interior después de hacer lo que saben, porque otra cosa no cabe pensar después de tres días sin que funcione nada de todo lo que antes lo hacía. 

Esta mañana después de introducirme en ese horripilante color rojo de la pantalla de inicio, que me obliga a considerar la posibilidad de hacerme con alguna visera de esas que utilizan los pilotos del Ejercito del Aire, le he propuesto un juego de magia a la Magistrada y después de llevarme la mano izquierda a la espalda y de remangarme la toga, he comenzado a manejar con la derecha el ratón para transferir la millonaria cifra de 50 euros al tesoro público, que es de todos y de todas y que por eso lleva una ele; sigo que me pierdo. Después de dos toques al ratón, cuando le he dado el tercero al botón de confirmar me ha salido algo parecido al siguiente mensaje: ERROR EN OPERACIÓN. HA ESCRITO MÁS DE TRES CARACTERES. Ni Dynamo, oigan; con la mano izquierda en la espalda y la derecha en el ratón he escrito más de tres caracteres, que lógicamente y por cuestiones de seguridad financiera han impedido la transferencia en cuestión. 

Como supongo que el personal anda registrando quejas en la aplicación (les recuerdo que lo del teléfono está muy bien para pedir una pizza, cita en el médico y llamar a mamá) aparece ahora un mensaje en ese horripilante color rojo, comunicando que se están subsanando las deficiencias, lo que tiene su aquel y su más allá porque utiliza el plural y no da fecha en la que se acabaran las subsanaciones de las deficiencias; cuando lo cierto es que ahora toda la aplicación en un enorme deficiencia. Y es que, sabido es, que un desacoplamiento rápido no suele traer nada bueno y si encima es por la ventana, el riesgo de partirse la cabeza se multiplica.  

Corren malos tiempos para el romanticismo y eso que sigo empeñado en una apuesta sobre la cuestión que debo a un excelente vino.

17 junio 2015

El monitorio: ¿proceso o requerimiento de pago?


Desde este Blog se ha sostenido que el monitorio no es un proceso y menos aún que termina con el decreto el art. 816 LEC. No le daremos muchas vueltas al asunto, pero el monitorio, que es un simple requerimiento termina con las sentencias que se dicten en los respectivos juicios ordinario y verbal o, en su caso, con el decreto de finalice la ejecución. Dejando al margen los monitorios de la Ley de propiedad horizontal y su especialidad por la cuantía, en el resto la continuación del trámite es evidente y no necesita mayores análisis

La SAP 68/2014, PALMAS DE GRAN CANARIA, Sección 4ª, de 20 de febrero de 2014 (Roj: SAP GC 359/2014) resuelve uno de los problemas que plantea la calificación del monitorio como un proceso y que arranca con la duda de cuál debe ser la cuantía de la reclamación a efectos de la tasación de costas cuando se formula solicitud de juicio monitorio y a la oposición formulada sigue juicio verbal, en el caso que la mayor parte de la cuantía inicialmente reclamada se encontrara ya pagada en momento anterior a la formulación de la solicitud de juicio monitorio. 

Aclararé que la cuantía inicialmente reclamada fue la de 4.103,63€, pero que el juicio verbal posterior se siguió por 848,39€ y en el que, por tanto, no era preceptiva la intervención de abogado y procurador. 

Se lee en la sentencia que la Sala deliberó sobre qué cuantía había de considerarse a estos efectos para la minutación de los honorarios en los juicios declarativos subsiguientes a la formulación de oposición en juicio monitorio. Sobre si debían separarse ambas fases, la monitoria y la declarativa, e imponerse costas separadamente por una o por otra; sobre si debía considerarse un procedimiento único o no -en distintos escenarios de modificación de la cuantía inicialmente reclamada- y sobre el efecto que sobre la cuantía a considerar había de suponer la reducción de la cuantía reclamada a la vista del resultado de la oposición a la solicitud de juicio monitorio especialmente en el caso que la reducción de la cantidad inicialmente reclamada se hubiera hecho tras conocer la oposición fundada en el pago de la parte mayor de la cuantía reclamada (cuantía que sí exigió la intervención Letrada y la representación de Procurador en el juicio monitorio conforme a lo dispuesto en el art. 818 párrafo segundo de la LEC), manteniendo la pretensión por una cuantía muy inferior -y para la que, si no se considerara la fase previa, no habría sido preceptiva la intervención de abogado y procurador-. 

Pues bien, indicando la Sala que otra cosa podrá entenderse en situaciones fácticas distintas, en el caso que ventila debe considerarse la existencia de un procedimiento único, que la parte actora reclamó inicialmente más de 4.000 euros forzando que el deudor formulara oposición con intervención de abogado y procurador (cuando si hubiera reclamado desde el principio los 848,39€ no habría sido preceptiva dicha intervención). Esto es, deberá considerarse un único proceso el monitorio, la oposición al monitorio y el juicio verbal subsiguiente y que a efectos de fijación de la cuantía del procedimiento para considerar preceptiva la intervención de abogado y procurador (que efectivamente lo fue en todo caso) deberá tenerse por fijada en los 4.108,63€ inicialmente solicitados, que forzaron al demandado a valerse de abogado y procurador, y no en los 848,39€ a que se redujo la demanda en la fase de juicio verbal no por allanamiento del demandado sino por aceptación por el demandante de la causa de oposición opuesta, por lo que deben considerarse debidos los honorarios devengados por los profesionales que intervinieron en todo el procedimiento en defensa del demandado y calcularse sobre una cuantía de 4.108,63€ como correctamente se hizo en la tasación de costas impugnada.

04 junio 2015

¿Cálculos erróneos de cuantía o extralimitación colegial en la fijación de honorarios?


No nos ocupa en este comentario la libertad de un Colegio profesional para fijar los honorarios que entienda oportunos, aunque creo que de hecho ya solo lo hacen los de Abogados, pero una norma orientativa no puede servir para discutir una tasación de costas a menos que respete la reglas que regulan dicha liquidación en el proceso civil y que comienzan con la que regula la cuantía del asunto. 

La insistencia del legislador civil del año 2000 en la regulación detallada de la fijación de la cuantía tuvo mucho que ver con las interminables discusiones sobre este particular que llegaban en no pocas ocasiones, al Tribunal Supremo. Por dicha razón hay ahora: (a) un control de oficio y una impugnación por razón de la cuantía (arts. 254 y 255 LEC), (b) un límite legal para el pago de las costas que se fija en atención a la cuantía del proceso (art.394.3 LEC), (c) un recurso de casación que se condiciona a la cuantía del proceso (art. 477 LEC) y (d) una tasación de costas sujeta a todo lo anterior (art. 243 LEC). 

Precisamente y por todo ello el reciente ATS, Sala 1ª, 15 de abril de 2015 (Roj: ATS 2741/2015), reiterando una doctrina que no tiene interrogantes advierte que:


2.- En cuanto a la cuantía, el incidente de impugnación de la tasación de costas no tiene por objeto fijar la cuantía del pleito, su misión es la de ser un cauce de liquidación de cantidades ilíquidas, en el que no pueden alterarse las bases de cálculo -la cuantía - que pertenecen a una fase del proceso definitivamente cerrada.

La conclusión que se extrae de este razonamiento es que tanto la impugnación del art. 246.1 LEC (honorarios excesivos del letrado) como su resolución en modo alguno podrán modificar un hecho inalterable (el repetido de la cuantía del proceso) y, menos aún sobre una norma orientativa que ninguna vinculación procesal tiene y sobre un informe (el del Colegio de Abogados) que discutiría la tasación careciendo de soporte legal para ello

Lo contrario implica que en un trámite de liquidación de cantidades ilíquidas se contradiga el decreto de admisión del proceso, la resolución que haya ventilado la impugnación de la cuantía, la propia sentencia y el límite legal del art. 394.3 LEC. 

Quizá el problema tenga origen en un arrastre histórico que merece un retoque normativo, porque la tasación de costas en el art. 242 LEC es supletoria de la reclamación extraprocesal, esto es, se deberían tasar, sino hubiera una previa satisfacción de la parte condenada al pago. Como todos sabemos la regla general ahora es la contraria: primero se tasan las costas y luego se ejecutan y, por ese camino se ha llegado al extremo de confundir lo que puede facturarse a un cliente de lo que está obligado a pagar el condenado en costas. Pero una cosa es esa y otra bien distinta someter la tasación de costas (en la que se incluyen los honorarios de los letrados) a normas que no pueden vincularla y que en cualquier caso contradicen el ordenamiento procesal.