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Ese ciudadano que solo tiene derechos, ninguna obligación, ni educación.


El término ciudadano, que se utiliza para la defensa de toda clase de derechos nacidos y por nacer, tiene una segunda acepción que puja por convertirse en la primera y que gracias a las sucesivas reformativas educativas del mismo lado (del otro solo ha habido una y es la que trata de implantarse ahora), no tardará mucho en lograrlo. Esto es, el antiguo ciudadano que nació en Roma va camino de transformarse en una especie nueva y ciertamente peligrosa para el destino de la humanidad, al mutar la especie en un Derecho Universal con movimiento. La pérdida de rasgos humanos como el esfuerzo el sacrificio y el hecho del fracaso, se compensa con una excelente movilidad, que se antoja imprescindible para reclamar cualquier cosa, en cualquier sitio y a cualquier hora; características de los futuros principios generales del Derecho. 

Una mañana de invierno en la Secretaría de un Colegio aparece una mama azorada y pide hablar con el Secretario. Ni que decir tiene que se cuela delante de otras dos personas que por lo visto habían ido allí a pasar la mañana y cuando se le solicita en varias ocasiones que explique la razón de tanto nerviosismo, eleva el tono de voz y comienza a gritar. Tratándose de un Colegio y no encontrándose en una de esas jornadas de huelga que convoca el Sindicato de Estudiantes y de Estudiantos -que tienen prohibido afiliar a gente de menos de cuarenta años y con menos de tres cursos repetidos en la misma carrera- no les explicaré la necesidad de cierto silencio así que el Secretario salió a atender a la mama. Y la mama lejos de contenerse reclamó a gritos una certificación que acreditará que su exsuegra le había quitado la chaqueta a su hija, una vez traspasó la puerta principal del centro y en tales condiciones la niña había recorrido el patio y llegado hasta su clase. Petición que formulaba (a gritos) a instancia de su Abogada y, por ende, de su Derecho universal a la certificación. 

He leído que se mantienen todos los Partidos Judiciales así que seguiremos teniendo un Juzgado, un Corte Ingles y un Mercadona en la puerta de casa, con lo que numerosos Derechos Universales con movimiento no tendrán que emplear medios de transporte para denunciar al Secretario del Colegio que dijo que no a la mama de la chaqueta. Ni al Director del Colegio que echó del comedor al papa que se había colado para arreglar, también a voces y tirando de niño, el problema con la mama; no con la de la chaqueta, con otra. 

No obstante y pensándolo mejor quizá la mutación del ser humano en un Derecho Universal con movimiento produzca beneficios económicos a corto plazo ya que el Colegio en cuestión tiene un servicio médico de nueve a cinco, ha contratado a un bufete de abogados y va camino de crear el Cuerpo de Testigos de Entregas de Menores a Familiares (CeTEMeFa) que funcionaba en plan amateur, pero que no tiene capacidad de respuesta inmediata ante una situación de crisis: cuando un papa decidió llevarse al niño el día que no le tocaba y la mama amenazó a todo el que se puso a tiro incluido el Consejo Escolar. Ni que decir tiene que la segunda desaparición (provocada por otros papás, que no son los anteriores, ni el del comedor, ni la de la chaqueta) se denunció en la Policía tan pronto se tuvo noticia. 

Pero claro, son tantos los factores que provocan que otros Derechos Universales con movimiento dejen a sus niños tirados en los Colegios hasta que tienen a bien recogerlos, que no es cuestión ponerse serio y comenzar a multar (único mandamiento que entendemos de Pirineos para abajo) a quienes se haya advertido por escrito (con acuse de recibo firmado) que el centro no es el responsable de lo que pueda ocurrir ya que la alternativa es el empleo de un matasuegras o de una trompeta de plástico del Kinder sorpresa por si algún papa sufre una lipotimia y, cae otra denuncia en el Juzgado, mientras el afectado o la afectada termina la compra en el Supermercado de El Corte Inglés o en el Mercadona de la esquina.

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