Una nochebuena en España (y si llegan al final les regalo un libro).


Pinchen en el enlace (AQUÍ) porque de lo contrario no se enteraran de nada. Sansegundo está pendiente de una llamada para volver a Irak; tanta manifestación, tanta paz y tanta historia para volver al mismo sitio, pero con menos ganas y algún kilo de más. García, él conductor, lo dejó o le echaron por fin del contrato, no lo recuerdo bien, pero el fin de la intervención (o de lo que fuera) en Afganistán y el recorte del presupuesto (desde hace años no hay presupuesto para defensa, hay un recorte calificado de presupuesto) dejó a mucha gente en la calle. 

El Teniente es ahora Capitán y al Capitán le empapelaron por sacar a la parejita de su pueblo. Todo muy bonito pero hubo que pedir ayuda a los Yanquis para que la patrulla no acabara desgraciada y la prensa, la prensa de la Calle Serrano, perfume caro y progresía rica en valores intercambiables, puso en la picota al Ministerio de Defensa cuando se enteró del apoyo aéreo norteamericano. Eufemismo que terminó en bronca y bronca, ocioso es decirlo, que fue bajando por la escala jerárquica hasta acabar con la carrera del Capitán. 

Peréz Castell y la Sargento Alcubilla se liaron allí (dicen las malas lenguas) y en un par de meses se casan. Han invitado a la boda a todos los miembros de aquella patrulla y a los cuatro pilotos norteamericanos y todos han confirmado su asistencia. La madre de la Sargento Alcubilla anda con la mosca detrás de la oreja por el asunto: no entiende porque su hija no ha querido invitar a parte de la familia y sí a cuatro yanquis y a sus mujeres. 

No me pregunten por la pareja de Afganos. Nadie lo sabe. Costó bastante sacar de allí a algunos intérpretes y cuando empapelaron al Capitán todos los demás se escondieron en el mejor sitio que encontraron. O guardaron silencio. Una última orden del Capitán que cumplieron sin reparos. 

¿Saben lo mejor? Todos recuerdan aquel día 24 de diciembre de 2011 en el que una chica de diecisiete años dio a luz en una carretera de Afganistán rodeada de soldados españoles, mientras en el cielo cruzaba un punto de luz, que dejaba una estela parecida al de una estrella y, todos volverían a hacer lo mismo que hicieron aquella noche. 

Si han llegado hasta aquí les doy las gracias y si pinchan AQUI podrán descargarse gratis un libro sobre la reforma de la justicia en PDF, que quizá no tenga nada que ver con la boda Peréz Castell y la Sargento Alcubilla, pero que a buen seguro les arrancará alguna sonrisa y en el fondo creo que de eso se trata.

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