El Tribunal Supremo salva a un Procurador por la campana


El famoso derecho de defensa se entiende por algunos como el papel lo aguanta todo, pero últimamente se superan límites que uno no creería o quizá sí, teniendo en cuenta que un Señor con el mérito de una coleta y una presentación en televisión inmejorable, va el segundo en las apuestas contra el soberano pueblo español; quería decir elecciones, pero entre ustedes y yo la cosa va camino de la apuesta en el mejor local inglés en la materia y ello sin entrar en la procedencia del invento, la Complutense de Madrid, universidad que logra los méritos de ser la más sucia, a la par que la que más gasta en no sabe bien qué. 

Pero volvamos a lo nuestro. El asunto que provoca estas líneas es el ATS, Sala 1ª, de 10 de septiembre de 2014 (Roj: ATS 7840/2014) que impuso a un letrado una multa de mil euros (1.000 €) por haber incurrido en responsabilidad disciplinaria en su actuación ante el propio Tribunal Supremo al expresar en un primer escrito, que ratificó y amplió en otro posterior, que en la actuación de la Sala se había producido una" irresponsable dejación de funciones ", generadora de " alarma social " refiriéndose a los integrantes de la misma como funcionarios " denominados 'magistrados ". 

No obstante el letrado manifestó que él era el exclusivo autor de los escritos, sin que la Procuradora hubiese tenido responsabilidad alguna, así como que se ratificaba íntegramente en su contenido puesto que sus expresiones " forman parte del debate parlamentario de este país " y que eran "legítimas y adecuadas a la injusta e irrespetuosa respuesta jurídica ofrecida por este tribunal". Continúo el escrito tachando la actuación de esta Sala como de " irresponsable dejación de funciones " culminando con la afirmación de que " dicha actuación no solo supone una absoluta falta de respeto hacia los profesionales intervinientes en la presente causa judicial (cuyo elaborado estudio jurídico merecía otro tipo de respuesta por parte de este Alto Tribunal), sino que principalmente supone una absoluta falta de respeto hacia todos los ciudadanos de este país, a los que se les está secuestrando el correcto funcionamiento de estas instituciones por parte de determinados funcionarios (denominados 'magistrados') a los que esta situación no parece acarrearles ningún tipo de conflicto, ni ético, ni jurídico ". 

El Tribunal Supremo libera a la Procuradora de responsabilidad y no le impone ninguna multa, pero uno se pregunta si todo el sistema se funda en que el ciudadano tiene dirección letrada y representación procesal, o sea, que el Letrado y el Procurador hablan y actúan por aquel ¿cómo es posible que éste presente uno varios escritos en nombre y representación de un tercero (el ciudadano) poniendo de vuelta y media al máximo órgano judicial de España (País, para los nacionalistas de guardia) ante el que por cierto cualquiera puede presentar cualquier cosa (léase recurso)?

No es mala puerta la que abre el Tribunal Supremo, porque como todos sabemos aquí lo que hace falta es invertir en educación, pero en forma de radares de tráfico poniendo multas a quien se pase dos kilómetros por hora. Es el único lenguaje que entendemos en la piel de toro.

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