El día del orgullo del Secretario Judicial (i).


Aprovechando que hoy aparece en el BOE el listado de los compañeros que han aprobado la oposición por el turno libre y que por la fecha y el funcionamiento de las enfriadoras en el Juzgado, me encuentro especialmente lírico, pues es el primer mes de julio en diez años que no nos asamos en el Juzgado, andaba dándole vueltas al asunto sobre la necesidad que el Superior Cuerpo tiene de una bandera, uno o varios autobuses con música, que puede ser clásica; un desfile de sábado con toga o sin ella y, por supuesto algo de alcohol. 

Y esta propuesta que sabido es, de novedosa tiene poco, no solo creo que es la mejor de este año para el Superior Cuerpo de Secretarios Judiciales, sino que nos sacaría de la cueva – lo del armario se quedó estrecho, escaso y pequeño- en la que nos han metido y en la que, por cierto, estamos muy a gusto cantando flamenco o lo que se tercie y, nos permitiría además entablar buenas e íntimas relaciones con otras compañeras; no hará falta que explique que las chicas son mayoría desde hace veinte años en las oposiciones y que eso a mí, por diferentes razones que no detallaré, me encanta (imagínense todo lo que quieran, que acertaran). 

Lo de la bandera necesitaría un concurso a dedo y con mucha opacidad para darle morbillo al asunto, porque lo nuestro, en principio, no es el arte y tampoco se trata de gastarse una pasta en un diseño cuando puede dedicarse al alquiler de los autobuses. Sí claro, siempre habrá alguno que entienda que esto no tiene nada de jurídico y de profesional y bien, no lo negaré como tampoco lo haré respecto a idéntica calificación de los proyectos de ley que se modifican tomando café dos minutos antes de la última votación; las leyes que nadie sabe quien las redacta o, verbigracia, que el Superior Cuerpo trabaje gratis para la Agencia Estatal de la Administración Tributaria sin aparecer en la relación de sus puestos de trabajo. 

Respecto a los autobuses habrá de aclararse con rotundidad que el desfile no es un congreso con ponencias y esas cosas que se hacen desde que el hombre es hombre y el Secretario Judicial el pilar de la reforma (pero sin escayola, para no confundir con la de los cuartos de baños) sino algo mucho más serio, porque tendremos encima un radar de esos que nos guarda la seguridad vial desde un helicóptero, con multas y tajo carnicero de puntos. Así que habrá que regular el comportamiento en las plataformas y sobre todo el equilibrio, no tengamos una desgracia en el primer desfile. 

El problema es el de las togas porque desde que nos sacaron de Sala a cambio de la nada, no tengo claro si podríamos llevar parches de publicidad; si quieren que les diga la verdad preferiría la institucional o sea, la del Corte Inglés, Zara y Coca Cola y cuando sobrara algún hueco, tirar de algún grupo de comunicación. Podremos meditarlo en plan asamblea: todos hablando a la vez y a gritos, que es la manera española de hacer las cosas. 

Dejo aquí este esbozo del proyecto que ya iré perfilando, porque me falta analizar la música, las pegatinas y los eslóganes no sin antes recordarles que el respeto se gana, no viene por herencia y que cuando aquel se pierde, no se recupera fácilmente y, menos cuando la política gana a la profesión. Desde luego están en su perfecto derecho de creerse lo que quieran y hasta que los niños vienen de París.

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