Dos aclaraciones del Tribunal Supremo sobre el desahucio.


Dos recientes pronunciamientos de la Sala 1ª del Tribunal Supremo nos aclaran dos puntos del juicio de desahucio que no dejan de suscitar controversia en los órganos judiciales: 

a. En cuanto al REQUERIMIENTO DE PAGO AL ARRENDATARIO del art.22.4 LEC dice la STS, Sala 1ª de 28 de mayo de 2014 (Roj: STS 2136/2014) que dicho precepto exige: 

1. La comunicación ha de contener un requerimiento de pago de renta o cantidad asimilada. 2. Ha de ser fehaciente, es decir, por medio que permita acreditar que llegó a conocimiento del arrendatario, con la claridad suficiente. 
3. Ha de referirse a rentas impagadas. 
4. Debe transcurrir el plazo legalmente previsto, que ha venido fluctuando entre uno y dos meses, en las sucesivas reformas legales. 
5. Que el arrendatario no haya puesto a disposición del arrendador la cantidad reclamada. 

Sin embargo y aquí viene lo importante, en dicho precepto no se exige que se comunique al arrendatario

1. Que el contrato va a ser resuelto. 
2. Que no procederá enervación de la acción de desahucio si no se paga en el plazo preceptivo. 

Concluye la Sala afirmando que el legislador no obliga al arrendador a que se constituya en asesor del arrendatario, sino tan solo a que le requiera de pago. Y como declara la sentencia de esta Sala de 26 de marzo de 2009 (Roj: STS 2390/2009), la enervación del desahucio no se configura tanto como un derecho cuanto como una oportunidad del arrendatario para evitar el desahucio por falta de pago, porque al arrendador no le es indiferente el momento en que se le pague la renta estipulada. 

b. En cuanto al DOMICILIO DEL ARRENDATARIO la STS, Sala 1ª de 28 de mayo de 2014 (Roj: STS 2128/2014) estima una demanda de revisión contra una sentencia dictada en un proceso de desahucio en el que el emplazamiento se intentó a instancia de la demandante en la vivienda arrendada y se tuvo a la misma como domicilio del demandado hasta que, una vez tasadas las costas a cuyo pago había sido condenado aquél, el Juzgado, de oficio, encontró otro domicilio; que era el domicilio real y que, según se lo acreditado en autos, constaba en las oficinas de la agencia que había actuado como intermediaria para la celebración del contrato y la única conocida por el arrendatario ya que incluso en el contrato se había consignado un domicilio de los arrendadores que resultó ser erróneo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Felicidades y gracias.

El recurso de revisión contra las resoluciones del Secretario Judicial.

La nueva jura de cuentas y su impugnación.