Vendiendo un libro sobre costas procesales.


Hoy le echo unas líneas a mi segundo libro, que ya está a la venta (miren arriba y pinchen en la página para ver el índice). Porque, digámoslo ya, es un buen estudio dedicado a una de las materias que más nos importan a quienes bregamos en los mostradores judiciales y en los despachos de abogados y procuradores: las costas. O mejor dicho, la práctica de la tasación de costas y su impugnación. 

Nuestro Legislador suele dedicarse a apasionantes debates sobre el proceso que nada tienen que ver con la realidad (hay muchos verbigracias pero destaco uno, la supresión del límite de la cuantía del monitorio ya se pidió en el año 2000) y, sin embargo, detrás de todo eso hay dinero y, una regulación que nos sigue poniendo los pelos de punta, porque abre la puerta a toda suerte de peticiones, dudas, conflictos y broncas que además de subirnos la tensión, bien poco aportan al debate. 

Cuando hablamos de costas, mejor dicho, de la tasación de costas en los ordenes civiles y penales nos metemos en unos caminos farragosos que ya va siendo hora que se asfalten: o bien dejando que cada uno cobre lo que quiera (libre competencia) o, permitiendo que los Secretarios Judiciales determinemos los honorarios y derechos devengados en los procesos. O, fijando desde el principio una tarifa de precios como en cualquier otro servicio público, sin perjuicio, claro está del asesoramiento que cada uno quiera recibir o pueda pagarse. 

Espero que ningún lector haya sufrido un sincope a estas alturas del escrito – gracias por llegar a estas líneas y espero que no sea nada-: ¿el Secretario Judicial “metiendo mano en mis honorarios”?. No, querido lector. No quiero, ni pretendo (¡faltaría!) decirle a cada uno lo que tiene derecho a cobrar por su trabajo, solo aspiro a que se ponga cierto orden en el asunto de las costas porque fijémonos la situación ha llegado a tal límite que el Abogado dedicado a asuntos de mucha importancia o interés puede morirse de hambre y, cenar caviar todas las noches el que reclama monitorios de comunidad de propietarios. No haré la retorica pregunta de la justicia del hecho, me limito a constatar que eso a mi entender es injusto y además, peligroso, porque desmotiva a los mejores Letrados y facilita el pleito fácil. 

Así que después de darle vueltas al asunto y con el inestimable soporte de Foro Jurídico, una Editorial Valenciana, a la que agradezco la confianza que ha deposito en el autor de estas líneas, ve la luz un manual estrictamente práctico dedicado a estudiar y analizar todos los particulares de las tasaciones civiles y penales que nos encontramos en la práctica diaria: los honorarios, las facturas, las normas orientativas, los gastos, los derechos de los procuradores, la indemnización de testigos, los honorarios de peritos y los diferentes trámites de las leyes de enjuiciamiento civil y penal. Evidentemente siempre quedarán cosas el tintero, pero espero que hayan sido pocas y menores. 

A partir de este momento, todo lo demás queda ya a la opinión y a la crítica del lector.

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