CÓMO PRACTICAR E IMPUGNAR UNA TASACIÓN DE COSTAS EN EL PROCESO CIVIL (Referencia al proceso penal)

Hoy he decidido echarle unas líneas a mi segundo libro (pinchen aquí para ver el índice). Porque, digámoslo ya, es un estupendo estudio dedicado a una de las materias que más nos importan a quienes bregamos en los mostradores judiciales y en los despachos de abogados y procuradores: las costas. 

Es bien sabido que nuestro Legislador suele dedicarse al apasionante debate de la reconvención implícita, la llamada adhesiva al proceso -que evoca al pegamento de la tecnología del Bachillerato Unificado Polivalente (BUP)- la audiencia previa de lectura de minutas, por abogados que sustituyen a otros abogados y que no traen instrucciones de nada o, la última palabra al acusado; pero detrás de todo eso hay dinero y, una regulación que nos sigue poniendo los pelos de punta, porque abre la puerta a toda suerte de peticiones, dudas, conflictos y broncas que además de subirnos la tensión, bien poco aportan al debate. 

Cuando hablamos de costas, mejor dicho, de la tasación de costas en los ordenes civiles y penales nos metemos en unos caminos farragosos que ya va siendo hora que se asfalten: o bien dejando que cada uno cobre lo que quiera (libre competencia) o, permitiendo que los Secretarios Judiciales determinemos los honorarios y derechos devengados en los procesos. O mejor aún, fijando desde el principio una tarifa de precios como en cualquier otro servicio público, sin perjuicio, claro está del asesoramiento que cada uno quiera recibir o pueda pagarse. 

Espero que ningún lector haya sufrido un sincope a estas alturas del escrito – gracias por llegar a estas líneas y espero que no sea nada-: ¿el Secretario Judicial “metiendo mano en mis honorarios”?. No, querido lector. No quiero, ni pretendo (¡faltaría!) decirle a cada uno lo que tiene derecho a cobrar por su trabajo, solo aspiro a que se ponga cierto orden en el asunto de las costas porque vg. la situación ha llegado a tal límite que el Abogado dedicado a asuntos de mucha importancia o interés puede morirse de hambre y, cenar caviar todas las noches el que reclama monitorios de comunidad de propietarios. No haré la retorica pregunta de la justicia del hecho, me limito a constatar que eso a mi entender es injusto y además, peligroso, porque desmotiva a los mejores Letrados y facilita el pleito fácil. 

Así que después de darle vueltas al asunto y con el inestimable soporte de Foro Jurídico, una Editorial Valenciana, a la que agradezco la confianza que ha depositado en el autor de estas líneas, ve la luz un manual estrictamente práctico dedicado a estudiar y analizar todos los particulares de las tasaciones civiles y penales que nos encontramos en la práctica diaria: los honorarios, las facturas, las normas orientativas, los gastos, los derechos de los procuradores, la indemnización de testigos, los honorarios de peritos y los diferentes trámites de las leyes de enjuiciamiento civil y penal. Evidentemente siempre quedarán cosas el tintero, pero espero que hayan sido pocas y menores. 

A partir de este momento, todo lo demás queda ya a la opinión y a la crítica del lector.

Comentarios

  1. Enhorabuena Alberto. Como siempre ,estoy deseando adquirir el libro.

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  2. Gracias anónimo. La verdad es que el libro está muy trabajado y he procurado tratar todos los problemas que nos plantea la práctica diaria.

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