Disculpa, pero esta entrada está disponible sólo en English.


Si siguen habitualmente las publicaciones de este BLOG sabrán de su apuesta por las dos últimas aportaciones españolas al desarrollo de la humanidad: la multiculturalidad de las Comunidades Autónomas y la Alianza de las Civilizaciones. Dejo la primera para mejor ocasión porque aquí choco con otros dos mantras: la cultura y la suerte de aprender muchos idiomas y, sobre la primera voy a ponerme estupendo, porque es evidente, sobre la segunda, que la suerte tendrá que ver con la capacidad cerebral de cada hijo de vecino para aprender idiomas y, no con el Decreto del Gobierno Autonómico (Quebrado) de turno. 

Y sobre la primera, la cultura, decía ORTEGA Y GASSET (en “LA REBELIÓN DE LAS MASAS”, páginas 136 y 137):

Quien quiera tener ideas necesita antes disponerse a querer la verdad y aceptar las reglas de juego que ella imponga. No vale hablar de ideas u opiniones donde no se admite una instancia que las regula, una serie de normas a que en la discusión cabe apelar. Estas normas son los principios de la cultura. No me importa cuáles. Lo que digo es que no hay cultura donde no hay normas a que nuestros prójimos puedan recurrir. No hay cultura donde no hay principios de legalidad civil a que apelar. No hay cultura donde no hay acatamiento de ciertas últimas posiciones intelectuales a que referirse en la disputa. No hay cultura cuando no preside a las relaciones económicas un régimen de tráfico bajo el cual ampararse. No hay cultura donde las polémicas estéticas no reconocen la necesidad de justificar la obra de arte.
Cuando faltan todas esas cosas, no hay cultura; hay, en el sentido más estricto de la palabra, barbarie.

Mira tú que bien y qué sorpresa. O sea, que la cultura no es aprender las muchas cosas que te impone Dios sabe quién, sino el respeto a las normas y a las reglas del juego. 

Y ¿qué ocurre cuando no hay normas, se ignoran, se desconocen o no se sancionan con algo más que un susto?. Acude en nuestro auxilio la Alianza de las Civilizaciones que nos está costando un riñón y que se funda en el principio aristotélico de “todo el mundo es bueno”. 

Suponía que otro principio aristotélico era que “quien paga, mandaba”.  Y no, en la Alianza de las Civilizaciones quien paga, paga y quien manda, manda y viene esto a cuento porque buscando en la web del FORO DE DOHA, al que por cierto no ha asistido el patrono español de la Fundación, aparece el enlace que sirve de título a estas líneas: “Disculpa, pero esta entrada está disponible sólo en English”. 

Pues mire, no le disculpo y quiero un enlace disponible en español y de paso, a ver si no hay próxima vez y el Gobierno retoma una política exterior digna de tal nombre. 

Otro día les cuento algo sobre la fotografía y otra innovación para la humanidad: la Unidad Militar de Emergencias.

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