Carta abierta a D. Andrés de la Oliva. 13-12-2011

Remito al BLOG del Catedrático Andres de la Oliva la siguiente carta abierta:

No soy partidario de la reforma procesal del año 2009, propia de un acelerado corrector de textos en la que los vocablos “juez” y “secretario judicial” se cambiaron de lugar (y ni eso, en algunos casos), pero sufrí la reforma de la ley de enjuiciamiento civil del año 2000, que llenó el proceso civil de diligencias incomprensibles y se olvidó del proceso de ejecución, acabada la provisional y la oposición, que nunca llegaron a ser mayoría de nada y, en el caso de la última, parecida a un laberinto en la que para resolver sobre no se sabe bien qué, hay que emplear tres o cuatro resoluciones. Creo que en aquella época se criticaba el error de los pronunciamientos en la instancia y se clamaba por la vuelta a la “caución” para no perjudicar los derechos de los condenados en la ejecución provisional. 

Desconocía el pronunciamiento del Tribunal de Conflictos de Jurisdicción aunque dudo que tenga las consecuencias que describe. El Tribunal Constitucional anda empeñado desde hace años en mandar a la Policía (supongo que incluye a la judicial, aunque nunca me he parado en ese análisis, ni tampoco tengo el mínimo interés en el asunto) a practicar requerimientos y a averiguar domicilios en el proceso civil y anualmente caen una o dos sentencias en las que así se dice, aunque no se fundamente el porqué, ni se explique que eso contradice las normas reguladores de la Policía (FCSE) salvo, claro está, el famosísimo artículo 24 CE, que nos viene muy bien para un roto, un descosido o un mediopensionista. Y hablando de mediopensionistas. 

España, gracias a quien sea, ha perdido hace tiempo la carrera de la reforma de la justicia, preocupados como estamos en los importantes debates sobre quién es el Secretario Judicial, a quien sirve, para qué sirve o si sirve para algo y cuando no es eso, la elección de los vocales del CGPJ centra la atención del intérprete o del mando en plaza, porque al ciudadano le suele traer al pairo el asunto hasta que tiene una demanda en un juzgado y se entera que seguimos con la misma organización judicial que tenían los Tribunales de la Inquisición. Notable avance, que diría el clásico y ello pese a que, en teoría, llevamos reformando esto desde el año 1978 y ya recuerdo – mejor dicho, la hemeroteca- unos cuantos Ministros de Justicia y centenares de vocales del Consejo General del Poder Judicial. 

En cualquier caso ya vendrá Europa con las rebajas, porque todas las reformas de los Tribunales de la Unión están copiadas de la pérfida Albión y sus antiguos Dominios y eso no solo me parece perfecto, sino obligatorio. Ni Alemania con su monitorio, ni Austria con su audiencia previa (que no sirve para nada, salvo para que los Juzgados se llenen de Abogados que sustituyen al que dirige el asunto y que no traen otras instrucciones que no sean la lectura o vocalización de los medios de prueba), ni nuestras universidades, que no pasan del número 186, ni los Colegios profesionales y sus enmiendas a las reformas procesales que nadie sabe de dónde salen, poco tendrán que hacer cuando, verbigracia, nos llegue el monitorio “en línea”, en el que sobramos todos (y el artículo 24 CE) porque todo se hace desde casa con un ordenador y al poder judicial le sustituye otro ordenador que admite la reclamación y lanza embargos a diestro y siniestro. 

Le puedo decir, por experiencia, que los Abogados y los Procuradores seguirán presentando sus juras de cuentas en los Juzgados de Primera Instancia – le adelanto que muchos acuden al monitorio para evitar un examen de la minuta o de la cuenta- y es más, dudo mucho que algunos se paren en el pronunciamiento y en el razonamiento del Tribunal de Conflictos de Jurisdicción para atribuirme, como Secretario Judicial la condición de administrativo, pero sí tengo curiosidad por saber cómo puede arreglarse esto desde su punto de vista. Un Juez que lo hace todo, lo ve todo y lo resuelve todo – con algo de calidad- debería tener como mucho cien asuntos por año pasando por su despacho. Vea las estadísticas del CGPJ, luego eche cuentas y calcule cuantos Jueces hay que “producir” en cuatro años. 

Le felicito por el triunfo con el que el Tribunal de Conflictos respalda su teoría, pero si cree que el problema de la reforma procesal del año 2009 está en los Secretarios Judiciales desconoce la Administración de Justicia y cómo se trabaja hoy en Juzgados y Tribunales. 

Sin otro particular, atentamente. Alberto Martínez de Santos, Secretario Judicial.

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