“Tú no tienes huevos para abrirme un expediente”

No se confunda el lector no dedico el comentario de hoy a la literatura barata, ni a la poesía contemporánea y, aunque alguno pueda pensarlo, tampoco tengo delante un manual de la ciudadanía (la educación no ha ido nunca delante de la ciudadanía, aunque alguien ande empeñado en lo contrario). No, tan peculiar titulo se extrae de la Sentencia de 29 marzo 2010 del TSJ de CANARIAS, Sala de lo Contencioso-administrativo, (recurso 28/2010, Sentencia número 46/2010, LA LEY 222544/2010), y de los hechos se refieren en ella.

Un tal Sr. Benito, el día 31 de julio de 2007, entro en el despacho de la Secretaria judicial, Sra. Manuela , en una actitud totalmente inadecuada a la hora de dirigirse a un superior "violentamente, gritando y señalándola con el dedo", y con unas palabras amenazantes la increpó diciéndole: "¿A quién vas a abrir un expediente? Tú no tienes huevos para abrirme un expediente", la insultó llamándola sinvergüenza, inútil que no sabía ni certificar, falsa, le atribuyó la posible comisión de infracciones delictivas, acusándola de haberse quedado con un dinero (las dietas correspondientes al trabajo realizado en las elecciones y el de una guardia del año anterior), continuando con los insultos y amenazas ya fuera del despacho y al día siguiente, 1 de agosto, cuando el funcionario traía su baja también se produjo en la oficina un altercado con otra funcionaria (Ofelia).

Los hechos resultaron acreditados por la declaración de la propia Secretaria judicial, del resto de las funcionarias del Juzgado (aunque dos se pusieran de perfil) y de la declaración del tal Sr. Benito, que admitió haber entrado "bastante enfadado en el despacho de la Secretaria", recriminándole sobre la apertura del expediente y preguntándole "en voz alta" sobre el tema del dinero, reconociendo que con posterioridad pidió perdón a la Secretaria por haberle levantado la voz.

La Resolución de la Dirección General de Relaciones con la Administración de Justicia del Gobierno de Canarias, de 24 de enero de 2008, impuso al tal Sr. Benito una sanción de suspensión de empleo y sueldo de un mes y quince días por la comisión de una falta grave del artículo 8. h) del RD 796/2005, de 1 de julio, por el que se aprueba el Reglamento general del régimen disciplinario del personal al servicio de la Administración de Justicia.

Y aquí viene lo bueno. El tal Sr. Benito ganó el recurso contencioso- administrativo en la instancia y el Juzgado de lo Contencioso Administrativo nº Dos de los de Santa Cruz de Tenerife, rebajó la infracción cometida a leve del articulo 9 a) del citado Real Decreto ("la falta de consideración con los superiores, iguales o subordinados, así como con los profesionales o ciudadanos, cuando no constituya una infracción más grave") con la sanción de apercibimiento y, la condena a la Administración demandada a abonar al recurrente las cantidades dejadas de percibir por la resolución impugnada, sin expresa condena en costas.

Y luego lo mejor, porque contra lo que suele ser costumbre fuera de CATALUÑA o sea, que la Autonomía con competencia mire para otro lado y deje vendido al Secretario Judicial (también conocido como el motor de la reforma del Ministerio de Justicia), la de CANARIAS recurrió la estupenda sentencia del Juzgado de lo Contencioso Administrativo, que se revocó por la Sentencia de 29 marzo 2010 del TSJ de CANARIAS. La Sala entendió que el tipo infractor exige que la desconsideración u ofensa sea grave en sí misma y, en el presente caso, del expediente administrativo y de las pruebas practicadas, se podía concluir que los hechos imputados al Sr. Benito merecían ser calificados como graves y por tanto, constitutivos de una falta grave de consideración hacia la Secretaria Judicial, superior del funcionario en el Juzgado.

Y destaco este punto:

No estamos ante una simple discusión que se puede producir en cualquier trabajo sino que hay insultos, amenazas ante la posible apertura de un expediente sancionador e incluso la acusación de haberse apropiado de un determinado dinero, lo que evidencia una grave falta de consideración hacia un superior, la Secretaria judicial, en la que no se aprecia ningún ánimo de animadversión hacia el recurrente, de cuya credibilidad e imparcialidad no podemos dudar, como reconoce el juez de la instancia, y que en descargo de la actuación del actor reconoce que el mismo le pidió perdón y manifiesta que en el trabajo es una persona bastante colaboradora.

En cuanto a la sanción quedó rebajada a la suspensión de empleo y sueldo de quince días ya que la Sala no apreció intencionalidad, (el tal Sr. Benito pidió disculpas a la Secretaria Judicial), ni reiteración o reincidencia (la falta quedó agotada en un único acto), pero si apreció la existencia de un perjuicio a la Administración de Justicia, tratándose de comportamientos que no pueden ni deben tolerarse por mucho trabajo o falta de personal que pueda existir.

Tengo una duda que no resuelvo ahora por la extensión del comentario: ¿hubiera entrado igual el tal Sr. Benito en el despacho de otro Secretario Judicial o aquí solo se entra “enfadado” en algunos despachos?.

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