16 enero 2011

La reforma de la justicia corre peligro: ¡Qué vienen los apaches!.

Lo de vender humo tiene su aquel y más cuando se trata de Justicia. No conozco un Gobierno occidental, salvo el nuestro, que todo él sea un ciclostil gigantesco, inundándonos en propaganda de la cara, la barata y la medio pensionista, hasta que nos toca pagar rescates, mandar más soldados a una guerra o cesar a Ministros de Justicia (cazadores, en sus ratos libres). Podrá decirse que con cinco televisiones soplando a favor de subvención, el trabajo está hecho y basta poner la mano para que las palomas coman el maíz: no es cierto, es un trabajo de profesionales.

La reforma judicial que no ha salido del BOE a la realidad, no puede hacerse sin las Comunidades Autónomas y estas -que guardaban silencio prudente, porque su gestión es la propia de un circo con payasos de dos metros- comienzan a ver el lio en la puerta de casa y, poco a poco, levantan la patita. En GALICIA ya están hablando del 2018, porque la teoría ésta del Ministerio de Justicia del plan de dos años ofende a la inteligencia de cualquiera – incluyendo la mía que es bien escasa- (me niego a enlazar el Plan así que busquen, si les apetece en la página del Ministerio) y en CANARIAS, ni plazo, porque necesitan de todo comenzando por Secretarios Judiciales.

MADRID no mueve ficha hasta que el humo no se disipe, ANDALUCÍA vende contrahumo – otros maestros de la propaganda- y normal que anden todos asfixiados en la Consejería de justicia y en VALENCIA, que seguían haciendo edificios ya no se pagan las grapas. Pero cuidado que aquí nadie es inocente, porque los llorones de la otra ribera del rio no buscan la mejora del servicio, sino que toda siga como está.

Tambores en el horizonte, las tribus indias se reúnen. Hace falta más humo y ya.

10 enero 2011

¿Dónde está el Servicio Público en la Justicia?.

Uno se pone a temblar cada vez que le sueltan de palabra o por escrito que la Justicia, o la acepción autonómica que prefieran, es un servicio público que debe prestarse a los ciudadanos con calidad. Temblequeo que muta en alarma cuando, no faltaba más, aparecen en tropel detrás del Público Servicio, los derechos de acceso a la prestación, del usuario a la queja y de la participación del ciudadano en la gestión. Y ya metidos en el Siglo XIX, tiempo al que conduce la doctrina jurídica del Servicio Público, la alarma finaliza en pavor cuando se adivina el renacimiento de la Escuela del Servicio Público Francesa, el New Deal Norteamericano o, el Sozialstaat Alemán.

Pero, no crean que el avance doctrinal retroactivo se queda en la calificación del Servicio Público, y en los múltiples derechos que lo acompañan, porque sin solución de continuidad suelen aparecer vocablos que nada tienen que ver con el concepto estricto (mejor dogmático) del Servicio Público, pero cuya relevancia novelesca no puede ignorarse. En pocas palabras: en los Juzgados no hay funcionarios con distintos niveles de responsabilidad, sino equipos de trabajo formados por trabajadores, que se desviven por atender al ciudadano del que reciben su salario.

09 enero 2011

Un comentario "histérico" sobre la “Sharia” (ley islámica)(i)

En el año 2009 la Agencia EFE difundió una noticia que pasó desapercibida para la prensa de papel y sus hermanas de la red- siempre tan políticamente correctas- y de la que solo se hizo eco algún confidencial y varios BLOG. Decía, que cada vez más personas, no musulmanes incluidos, recurrían a los tribunales islámicos que funcionaban en el Reino Unido porque sus procedimientos eran más simples y rápidos que los otros. En ese año funcionaban abiertamente (sic) en territorio británico 85 tribunales que aplicaban la sharia o ley islámica. El Tribunal de Arbitraje Islámico había anunciado su intención de triplicar el número de tribunales oficiales de ese tipo. Y al mismo tiempo expandirían su red actuando como órgano asesor de otros tribunales islámicos (¿cuáles?), con el fin de lograr un consenso nacional sobre procedimientos y sentencias, legitimando de ese modo la sharia en el Reino Unido.

Según el redactor, Freeed Chedie, portavoz del abogado jeque Faiz-ul-Aqtab, fundador del Tribunal Islámico de Arbitraje afirmó: "queremos entrenar a todos los imanes de modo que una mujer en Glasgow reciba el mismo servicio que otra de Londres". Chedie denunciaba los "prejuicios histéricos" que existían contra la sharia y afirmaba que la mayoría de la gente creía que la ley inglesa y la sharia eran compatibles. Importa destacar que el Tribunal de Arbitraje Islámico, fue reconocido, pero no regulado, en la ley británica de arbitraje de 1996 y, cuidado que no hablamos del Tribunal de las Aguas de la Vega Valenciana, ni el de los Hombres buenos de Murcia.

El director del Centro para la Cohesión Social, Douglas Murray indicó que había que impedir que se montara en el Reino Unido todo un sistema judicial basado en la sharia. Y para Denis MacEoin, que escribió un informe sobre la sharia para el "think tank" británico Civitas, era evidente la incompatibilidad entre los dos sistemas: "Cualquier tribunal islámico aplicará aspectos de una ley que difiere de la legislación británica, por ejemplo, en la forma de tratar a las mujeres".

La moda de rechazar nuestro pasado, que arranca con los griegos, sigue con los romanos y se consolida con el cristianismo, nos terminará costando muy caro y no solo porque todos los sistemas de valores inventados al margen de ese cristianismo fracasan (o no salen del BOE), sino porque dentro de ese mundo inventado de bondades, solidaridades y buenas intenciones, no hay nada y eso es lo que aprovecha la “Sharia”, el hueco. Basta ver la reacción de las jefaturas occidentales ante los asesinatos de los cristianos coptos en Irak y en Egipto o, mejor dicho, el silencio, solo roto por el Presidente de la República Francesa Sr. Sarkozy.

Solo falta que siguiendo esa moda de rendición incondicional, subvencionemos en España esos tribunales arbitrales tan islámicos y tan moderados. Ya verán, no faltarán acólitos de escaparate de las buenas intenciones, de la buena fe y la unión entre culturas.