10 septiembre 2010

Arturo Pérez Reverte: Una historia de guerra.



Copio del BLOG DE JUAN DE HERAT

UNA HISTORIA DE GUERRA
Arturo Pérez Reverte,
XLSemanal, 12 de septiembre de 2010.

Alguien escribió en cierta ocasión que si una historia de guerra parece moral, no debe creerse. Y alguna vez lo repetí yo mismo. Pero eso no es del todo verdad. O no siempre. Como todas las cosas en la vida, la moralidad de una historia depende siempre de los hombres que la protagonizan, y de quienes la cuentan. Ésta de hoy es una historia de guerra, y quiero contársela a ustedes tal como algunos amigos míos me han pedido que lo haga. La moralidad la aportan ellos. Yo me limito a ponerle letras, puntos y comas.

Base de Mazar Sharif, Afganistán. Cinco guardias civiles, de comandante a sargento, perdidos en el pudridero del mundo, formando a la policía afgana. Cinco guardias de veintidós llegados hace cinco meses y medio, desperdigados por una geografía hostil y cruel, en misión de alto riesgo, en una guerra a la que en España ningún Gobierno llamó guerra hasta hace cuatro días.

Los cinco de Mazar Sharif, como el resto, eran gente acuchillada, porque lo da el oficio.Sabían desde el principio que a la Guardia Civil nunca se la llama para nada bueno. Y menos en Afganistán.Si lo que iban a hacer allí fuera fácil, seguro, cómodo o bien pagado, otros habrían ido en vez de ellos.Aun así, lo hicieron lo mejor que podían. Que era mucho.

Atrincherados en una base con americanos, franceses, holandeses y polacos, vivían con el dedo en el gatillo, como en los antiguos fuertes de territorio indio. Igual que en los relatos de Kipling, pero sin romanticismo imperial ninguno. Sólo frío, calor, insolaciones, sueño, enfermedades, soledad.

Peligro.Los únicos cinco españoles de la base, de la provincia y de todo el norte de Afganistán.Ellos y sus compañeros habían llegado a la misión tarde y mal, aunque ésa es otra historia.Que la cuenten quienes deben contarla.Aun así, con la resignada disciplina casi suicida que caracteriza al guardia civil, se pusieron al tajo.

Como era de esperar, no encontraron la mesa puesta.Quien estuvo por esos mundos con militares norteamericanos, holandeses y franceses, sabe de qué van las cosas.Sobre todo con los norteamericanos, que tienen a Dios sentado en el hombro como los piratas llevan el loro.

Para hacerse un hueco entre sus aliados, distantes y despectivos al principio, no hubo otra que la vieja receta de Picolandia: aprender rápido, trabajar más que nadie, no quejarse nunca y ser voluntarios para todo.Y por supuesto, tragar mierda hasta reventar.Y así, a base de orgullo y de constancia, poco a poco, los cinco hombres perdidos en Mazar Sharif se hicieron respetar.

Un triste día se enteraron de la muerte de sus dos compañeros en Qualinao.De la pérdida de dos guardias civiles de aquellos veintidós que llegaron hace medio año, y de su intérprete.Y pensaron que el mejor homenaje que podían hacerles era que la bandera norteamericana que ondea en la base fuese sustituida, aquel día, por la española a media asta.

Eso no se hace allí nunca, aunque a diario hay norteamericanos muertos, los franceses sufrieron numerosas bajas, y también caen holandeses y polacos.Así que el jefe de los guardias civiles, el comandante Rafael, fue a pedir permiso al jefe norteamericano.Accedió éste, aunque extrañado por la petición.Saliendo del despacho, el guardia civil se encontró con el jefe del contingente francés, quien dijo que a él y a sus hombres les parecía bien lo de la bandera.En ésas apareció otro norteamericano, el mayor James, que nunca se distinguió por su simpatía ni por su aprecio a los españoles, y con el que más de una vez hubo broncas.

Preguntó James si los muertos de Qualinao eran guardias civiles como ellos, y luego se fue sin más comentarios.A las ocho de la tarde, cuando fuera de los barracones apenas había vida, los cinco guardias se dirigieron a donde estaba la bandera. Formaron en silencio, solos en la explanada, cinco españoles en el culo del mundo: Rafael, Óscar, Rafa, Jesús y José.

Cuando se disponían a arriar la enseña, apareció el teniente coronel francés con sus cuarenta gendarmes, que sin decir palabra formaron junto a ellos.Luego llegaron el mayor James, el teniente Williams y veinte marines norteamericanos.Y también los polacos y los holandeses.Hasta el pequeño grupo de Dyncorp, la empresa de seguridad privada americana destacada en Mazar Sharif, hizo acto de presencia.Todos se cuadraron en silencio alrededor de los cinco españoles, que para ese momento apretaban los dientes, firmes y con un nudo en la garganta.

Y entonces, sin himnos, cornetas, autoridades ni protocolo, el capitán Rafa y el sargento José arriaron despacio la bandera.Una historia de guerra nunca es moral, como dije antes.Si lo parece, no debemos creerla.Pero a veces resulta cierta. Entonces alienta la virtud y mejora a los hombres.Por eso la he contado hoy.

06 septiembre 2010

Moviendo papel, que es gerundio (los embargos de sobrante).

El embargo de sobrante o, de lo que sobra en otra ejecución después de haberse saciado el acreedor con su principal, sus intereses de segundo y sus costas de postre, es una figura prevista por el legislador civil en el artículo 611 LEC para evitar que la agilidad del deudor, en forma de doble salto y alehop, le sustraiga de la acción de la justicia. Se trata, en resumen, que el acreedor que no ha llegado a tiempo al patrimonio del deudor, pueda satisfacer su crédito o, parte del mismo.

Pero el legislador no contaba con dos elementos que han trastornado la figura. El primero, propio de esa filosofía espartana, que no ateniense, imperante hoy en juzgados y tribunales, es el de “don conozco mis derechos”, que alumbrara magistralmente Oriana Fallaci y que consiste en convertir al Juzgado en una agencia de recobros por mor del artículo 24 Constitución Española. El segundo, afecta a la visión y como patología, excede el ámbito del derecho y me preocupa. La focalización parcial de la norma supone que el sujeto afectado solo pueda leer un artículo, pero no sus concordantes y así requiera, una y otra vez actuaciones judiciales, que permite una norma, pero que impiden o limitan otras.

La relación entre el artículo 611 LEC y los dos elementos que refiero en el párrafo anterior, solo produce movimiento de papel. Nada más. Y, viene esto al cuento porque después de perseguir infructuosamente una acumulación de ejecuciones (sres. letrados, toc, toc, el Secretario Judicial tiene también el tratamiento de SSª y dicta decretos y diligencias de ordenación ya ven), esta mañana me han pedido urgentemente un embargo de sobrante de prioridad DEFCON 1 y sí hay resistencia – que la hay- a la acumulación procesal por la focalización parcial que antes describía, corramos con las consecuencias, pero dejemos en paz a la agencia de recobros, perdón al juzgado.

03 septiembre 2010

¿Por qué abren los Juzgados en septiembre?.


Gracias a un artículo publicado en el diario EXPANSIÓN.COM y a su réplica, nos enteramos de la necesidad social de la apertura de los juzgados el mes de agosto. Necesidad que se extiende a las tardes de los días hábiles y quizá, a la apertura de un Openjuz para sábados y festivos en las cincuenta y dos capitales de provincia. Necesidad y, perdonen la redundancia, que tiene que ver con otro aforismo latino (¿qué hay de lo mío?) y con la doctrina del mostrador, que se remonta a los años cuarenta y que la informática no ha logrado desterrar, y que consiste en que se pide de palabra una cosa, se dice otra distinta por escrito y luego uno se queja que el Juez o el Secretario Judicial no le reciben a uno o una, cuando tienen a bien dejarse caer por el mostrador del juzgado, aprovechando el viento de levante o, el de poniente.

A estas alturas del partido y con el árbitro en contra, vende el tiro al plato contra la Administración de Justicia (como en su tiempo vendía hacerlo con Notarios y Registradores de la Propiedad), pero la apertura de los Juzgados no tiene nada que ver con su eficacia. Nos echaremos unas frases en un debate tan demagógico como irreal, porque si talamos un par de árboles y vemos el bosque, concluiremos que no hay tal necesidad, sino una queja contra éste o aquel juzgado o, éste o aquel funcionario, Secretario Judicial o Juez.

Como ya dije no tengo ningún inconveniente en que los juzgados tengan más horas de atención al público, que es de lo que se trata (¿qué hay de lo mío?), pero seamos serios, porque la ola que va, vuelve y afirmo, por experiencia, que con más horas poco solucionamos. Las horas tienen mucho que ver con los diferentes criterios de las resoluciones judiciales, en cuestiones que no deberían suscitar ningún interrogante. Pero ahí, no entraremos, ¿verdad?.

01 septiembre 2010

Diez causas del colapso judicial: realidades y ficciones (V)


Termino una novela de Torcuato Luca de Tena, “Sr. Ex Ministro”, 533 páginas en una edición de bolsillo de Planeta y un solo “de que” (sorprendente). Dos historias paralelas, la de los personajes y la de España, desde los años cincuenta hasta el entierro de Franco, muy bien escritas y de las que algo puede aprenderse. “La política es hacer posible lo necesario”, le dice uno de los personajes a otro, pendiente de ser nombrado ministro, en un diálogo políticamente incorrecto y del que no refiero más, para no contradecir la doctrina televisiva en la materia.

Los próximos episodios nacionales, si se escriben y no requiere previa aclaración el término “nacional”, reflejaran un dialogo bastante diferente, en el que un personaje le dirá a otro, (pendiente de ser nombrado para quince cargos distintos): “la política es hacer posible lo innecesario e imposible lo necesario”. Juego de palabras que atiende a otro de los nuevos principios generales del derecho (el del papel lo aguanta todo) y que ha tenido a bien respetar la Consejera de Justicia de Cataluña Montserrat Tura i Camafreita, en un artículo publicado el día 30 de agosto que se titula Indignación democrática.

En la “hora grave” que denuncia la autora estar viviendo, describe la manifestación del pasado 10 de julio como una muestra de “indignación democrática por la decisión de un tribunal deslegitimado que cuestiona aspectos sensibles del Estatut pero, sobre todo, por las actitudes contrarias a la legítima aspiración de Cataluña de incrementar su nivel de autogobierno”. En otras palabras: hora grave porque un Tribunal del Estado, aplicando el derecho en vigor, resuelve sobre la legalidad de una norma aprobada por una Comunidad Autónoma. Perdonen la redundancia: ¿hora grave porque el Estado de Derecho no se ha transformado en el Estado del Mito?.

Difícil, muy difícil, que sin ver la realidad atajemos las fallas de la Administración de Justicia y comprenderán que si aparecen realidades paralelas prioritarias en forma de mitos o espíritus (laicos, aclaro), no queda otra que seguir acumulando papel en las mesas y, unidades judiciales nuevas (juzgados y tribunales) en pueblos y ciudades.