26 agosto 2010

El Estado de derecho de Pin y Pon y sus eufemismos.



Evidentemente que me alegro. Celebro que en el rescate de los dos secuestrados en África no haya fallecido ningún soldado español o funcionario de cualquier otra condición que, por obligación le hubiera tocado solventar el asunto en cuestión. Y me explico: la diferencia entre la caravana solidaria de Barcelona y los turistas que siguieron marchándose a la India éste verano contra la prohibición expresa del embajador es ninguna.

También me alegro, faltaría, de la paz en el mundo y de las manos juntas y los mecheros encendidos (si queda alguno ya que son armas que encienden cigarrillos, única amenaza contra la salud), pero por deformación profesional; relaciones que no vienen al caso y lecturas nada aconsejables, el
llamado Magreb no es seguro desde el año 2002 y sí lo sabe quien redacta, debería conocerlo quien se monta una caravana solidaria con fondos públicos. O, peor, quizá lo supieron, y fueron porque pensaron que no iba a pasar nada. Y hasta que pasa.

Y cuando las cosas pasan se supone que el Estado de Derecho tiene mecanismos para proteger a sus nacionales, a todos, porque tan nacional es la Monja que trabaja desde hace treinta años en una aldea pérdida de Guinea, el interprete muerto en combate en Afganistán ayer (en una guerra se combate, no se muere asesinado) y quien redacta estas líneas ya que se supone – teoría de derecho político- que el ciudadano renunció a su derecho a defenderse, cediendo esa función al Estado.

El problema es que no sabremos nunca qué mecanismos se han empleado en esta ocasión (el Estado de Derecho de Pin y Pon) y, aunque la prensa haya publicado que se ha pagado rescate y se ha liberado a un secuestrador, negándolo el Gobierno, es evidente que la impresión ha sido, nuevamente, la de completa debilidad y de rendición.
Y eso es muy preocupante porque las palabras –eufemismos de variado calibre- dejan de protegerte cuando cruzas la frontera; desde ahí eres un objetivo más.

Empero, apunto dos detalles. El pago de secuestros, como bien
indicara el catedrático de Derecho Penal Enrique Gimbernat, es delito del artículo 518 Código Penal castigado con pena de prisión de uno a tres años, multa de doce a veinticuatro meses, e inhabilitación para empleo o cargo público por tiempo de uno a cuatro años.

Cita del artículo del Catedrático:


A efectos penales, el hecho de si el Gobierno ha contribuido en todo o en parte a reunir la suma de cuatro millones de dólares entregados para la liberación de los rehenes carece de relevancia, ya que el Gobierno ha reconocido -atribuyéndose el mérito- que el llamado «Comité de Coordinación», presidido por Fernández de la Vega, ha conseguido el feliz desenlace del secuestro -al parecer, dos agentes del CNI fueron los que, desde una avioneta, arrojaron sobre el buque la suma exigida-, y como ese desenlace ha tenido lugar sólo después de que los piratas cobraran el rescate, es obvio que -independientemente de quien haya aportado los dólares- han sido servidores públicos del Estado español los que han contribuido a que los secuestradores somalíes recibieran la «cooperación económica» a la que se refiere el art. 518 CP, por lo que han sido responsables, al menos, de haber participado en el delito de favorecimiento económico de una asociación ilícita.


Y segundo y a propósito de los eufemismos de ida y vuelta. Comienzan ahora a publicarse las sentencias de los Tribunales Superiores de Justicia sobre los recursos presentados por militares destinados en las bases de Irak. Recordarán que según el Gobierno habíamos ido a una guerra ilegal. Por lo visto, desde el año 2004 dejó de tener tal calificación en las resoluciones del Ministerio de Defensa y se ha tenido que acudir a la justicia para el reconocimiento de la condición de excombatiente (Sentencia TSJ MADRID, Sección 6ª, 25 de febrero de 2009) o la pensión por atentado terrorista (Sentencia TSJ MADRID, Sección 9ª, 20 de abril de 2010).


1 comentario:

  1. Vivimos en un estado donde la inseguridad jurídica es cada vez más patente , como los principios, tengo mis leyes pero si no gustan tengo otras o las reinterpreto a mi antojo, así nos va, y no nos enteramos de la misa la mitad ....

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Gracias por participar. Si no lee una respuesta a la cuestión o pregunta que formula ruego me disculpe, tengo algún problema con la aplicación que estoy tratando de solucionar.