Otra de custodia: en busca del CD perdido


Mientras algunas Consejerías de Justicia vienen anunciando el expediente digital (y aciertan, porque la referencia al dígito es al dedo y no a otra cosa), nos sorprenden Sentencias como la de la Sala 3ª de 14 de junio de 2010 (Roj: STS 3147/2010), en la que se sostiene la conformidad a derecho de un acuerdo de la Comisión Disciplinaria del CGPJ que resolvió el archivo de una queja contra una resolución de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo. El quejoso sostenía que la Sala de lo Penal se había pronunciado sin tener en cuenta todas las pruebas que le fueron ofrecidas y, en particular un CD supuestamente extraviado.

Hasta muy recientes fechas la informatización en la Administración de Justicia ha sido una amenaza, siempre parcial y en los presupuestos de las Comunidades Autónomas (quien paga manda) y, llegados al límite de la incomunicación, con siete sistemas interconectados con el teléfono, el fax, el exhorto en papel, a silbidos y algún correo electrónico, las últimas aplicaciones del Ministerio de Justicia (dígase todo, a resultas del caso Mari Luz) han arrojado algo de luz en forma de vela sobre este dislate.

LEXNET (sistema de notificación), el SIRAJ (Registros penales, que terminarán funcionando, pero que arrancó con las prestaciones propias de una patata) y el PNJ (Punto neutro judicial del CGPJ), son el comienzo y sería necesario que continuara con una aplicación procesal única, pero eso lo dejo para peor ocasión y retorno a la Sala tercera.

La queja referida a la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo consistía en que, se había presentado un escrito al que iba adjuntado un CD, y la referida Sala, en posteriores resoluciones, indicó que dicho CD no había sido aportado, censurándose el defecto en la custodia de documentos.

La sentencia confirma el archivo del CGPJ por dos razones:

a) Del sello de presentación de un escrito en el Registro General del Tribunal Supremo no es posible deducir cosa distinta de lo que efectivamente certifica que no es sino la fecha de presentación del mismo en el Registro. Es decir, ni da constancia de la realidad del contenido de dicho escrito ni de la veracidad de lo en él consignado.

b) En el hipotético caso en que dicho CD efectivamente hubiera sido adjuntado en un sobre grapado a la solicitud de autorización presentada por la recurrente, tal y como sostiene, tampoco la posible pérdida del mismo habría de ser imputada a los Magistrados componentes de dicha Sala ya que, desde que dicho documento se deposita en el Registro hasta que llega físicamente a la Secretaría de la Sala para, posteriormente, formar parte de las actuaciones a valorar por dichos Magistrados, sufre un proceso de traslado y manipulación a cargo de distinto personal al servicio de la Administración de Justicia que, nada tiene que ver con los Magistrados componentes del órgano jurisdiccional denunciado y sobre el cual el Consejo General del Poder Judicial carece de competencias disciplinarias.

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