15 junio 2010

La hipoteca garantizada con la finca y con la vida.


Cuando creíamos desterrada la responsabilidad penal por deudas e, incluso, la esclavitud por el impago, el sistema bancario español ha descubierto la persecución al infinito del deudor hipotecario, que sustenta, por lo demás, en un legislador procesal que nunca sabe qué hacer con la ejecución civil. Dicho de otra forma: el préstamo hipotecario se garantiza con el inmueble y con el cobro preferente del banco o la caja de ahorros, pero como el derecho español fija la responsabilidad sin límite del deudor (artículo 1911 Código Civil), el impago del préstamo hipotecario garantiza la transformación de la vida del deudor en una pesadilla.

¿Y a qué viene todo esto cuando es el deudor el que ha satisfecho la deuda?. Hagamos un regreso al pasado. La reforma de la ley de enjuiciamiento civil del año 2000, preveía en el
artículo 693 LEC que cuando el deudor hipotecario no pagaba podía “ponerse al día abonando lo debido” (y “rehabilitar el préstamo”). Buena solución, largo tiempo reclamada para épocas de crisis económica como la de los años noventa.

El caso es que durante cinco o seis años aquí se ha concedido el préstamo hipotecario al primero que pasaba por la calle – siempre que fuera vestido-, por el cien por cien del valor de tasación (o más, con un crédito personal “ad hoc”) y, con unas valoraciones que parecían hechas en alguna bodega de la Rioja. Mientras el deudor pagaba la cuota mensual de intereses, el sistema miraba para otro lado (los Estados Unidos, los mercados corruptos, los especuladores y el ladrillo), pero cuando dejó de hacerlo quedaron al aire los dos pilares del sistema: a) el préstamo no se correspondía con la valoración del bien y b) un altísimo porcentaje de impagados son extranjeros sin arraigo, a quienes se concedió lo que no hubieran podido pagar nunca.

Con esos pilares ya podemos echarle la culpa a la conspiración de los cuatro malvados (los Estados Unidos, los mercados corruptos, los especuladores y el ladrillo) y nos entretendremos un rato, pero lo cierto es que el
aumento de ejecuciones hipotecarias es desproporcionado y el precio de la vivienda no ha bajado y, lo peor no es que no vendamos nada ni los Juzgados, ni los promotores (los que van quedando), sino que los bancos y las cajas de ahorro ESPAÑOLAS, están llenando una segunda bolsa de inmuebles a los que es imposible ponerle el lacito rojo de la Navidad.

En estas condiciones hay que tener valor (monetario, supongo) para no adaptarse a la situación económica y perseguir al deudor hasta que se muera, que es lo que facilita el
artículo 579 LEC y el citado artículo 1911 LEC y lo que alegremente se defiende en los foros que se ocupan del asunto. Foros con empuje, que han conseguido la cuadratura del círculo o del balance con la última reforma del artículo 671 LEC, permitiendo que el banco o la caja se adjudiquen el bien por lo que quieran (cantidad igual o superior al 50 por ciento del valor) bajo el argumento que es más beneficioso para el deudor.

No hace falta darle muchas vueltas para colegir que lo que se está pagando no es lo que se debe (ni lo que se debía cuando se firmó el préstamo), sino una valoración ficticia de un bien más los intereses y las costas del abogado y del procurador y, que el beneficio para el deudor consiste en la dación en pago: inmueble por deuda y aqui paz y después gloria (también lo pone el artículo 671 LEC, pero curiosamente solo algunos lo leen)

Y aclaro que la moralidad me la dejo en casa y que lo de la conspiración de los cuatro malvados les queda muy bien a los que sufren la LOGSE; soy del plan antiguo, cuando dos más era cuatro y ser un votante no acarreaba el complejo de idiota.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por participar. Si no lee una respuesta a la cuestión o pregunta que formula ruego me disculpe, tengo algún problema con la aplicación que estoy tratando de solucionar.