Amicus curiae


De cuando en cuando algún despacho de abogados de los que salen en EXPANSION.COM, tratan de ganar el asunto rompiéndole los músculos de los brazos al Magistrado, inundando el Juzgado con kilos y más kilos de documental, siempre que la ley de enjuiciamiento les da ocasión o, trayendo a conocimiento informes de diferentes autoridades científicas a Times New Roman número 14 (pongo la letra, porque parecen estar de acuerdo en el tipo y tamaño). La documental, aunque sea en kilos, es un medio de prueba y como tal, suscita apasionados debates sobre las fechas, las firmas y el contenido, que no valoro porque me obligaría a entrar en otros detalles que prohíbe la Ley Orgánica del Poder Judicial; pero los dictámenes de las autoridades científicas – suelen venir firmados por catedráticos de universidad- tratan de introducirse como pericial y en este punto, la cosa no está clara; bueno, no está clara para el despacho de abogados de los que salen en EXPANSIÓN.COM, cuando se le dice que “nones”, o “tururú”, porque no es una pericial de los artículos 335 y siguientes de la Ley de Enjuiciamiento Civil, sino un discurso académico sobre lo que el asunto le parece al firmante.

Y, hablando de lo que las cosas nos parecen, dice Baquerizo Minuche que el amicus curiae (amigo de la corte o amigo del tribunal) es la intervención en un proceso sin ser parte procesal, con el único objetivo de aportar un criterio jurídico a favor de la Justicia. El amicus curiae engloba a los terceros ajenos a un litigio que voluntariamente ofrecen su opinión frente a algún punto de derecho u otro aspecto relacionado, para colaborar con el Tribunal en la resolución de la materia objeto del proceso.

Pero aquí viene lo bonito – ¿y lo barato?- porque no debemos confundir interés con pretensión: al amici le interesa estar comprometido con la causa, más no por ello se puede permitir la formulación de peticiones concretas al juzgador. Busca que el Tribunal esté mejor informado, cuantitativa y cualitativamente.

No sufran, la figura jurídica es norteamericana y suele estar limitada a litigios relativos a los derechos humanos; aquí, como bien sabemos, solo buscan la justicia unos pocos, los demás nos dedicamos a trabajar.

Comentarios

  1. Litigios relativos a derechos humanos, pero no sólamente aquellos que se sustancian en jurisdicciones internacionales (los llamados "sistemas regionales", como el europeo en Estrasburgo o el americano en San José) sino también (se aplica el "amicus curiae") en procesos constitucionales sobre garantías jurisdiccionales de los derechos. Esto es, ante muchos órganos jurisdiccionales ordinarios que detentan, en ciertos supuestos, jurisdicción constitucional. Un fenómeno creciente en iberoamérica, sin duda.

    Para muestra, reproduzco la regulación de la Ley Orgánica de Garantías Jurisdiccionales y Control Constitucional de mi país:

    "Art. 12.- Comparecencia de terceros.- Cualquier persona o grupo de personas que tenga interés en la causa podrá presentar un escrito de amicus curiae que será admitido al expediente para mejor resolver hasta antes de la sentencia. De creerlo necesario, la jueza o juez podrá escuchar en audiencia pública a la persona o grupo interesado.

    Podrán también intervenir en el proceso, en cualquier estado de la causa, como parte coadyuvante del accionado, cualquier persona natural o jurídica que tuviere interés directo en el mantenimiento del acto u omisión que motivare la acción constitucional".

    http://www.derechoecuador.com/index.php?option=com_content&task=view&id=5198&Itemid=554


    Influencia anglosajona (más concretamente norteamericana), sin duda alguna.

    Un saludo,

    JBM

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